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Marcy Borders

murió de cáncer el último lunes. Pero ya había burlado a la muerte mucho antes.

Borders

, conocida también como "la

Dama de Polvo

",

fue la protagonista de una de las imágenes más representativas del ataque terrorista a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001

. Sus familiares dieron a conocer la noticia a través de redes sociales, según consignó el diario británico

The Independent

.

Borders fue captada por una cámara fotográfica esa desgraciada jornada saliendo del World Trade Center absolutamente aturdida, con la mirada perdida, pero viva, minutos después de que los aviones impactaran contra las torres. Era una de las tantas personas que trabajaban en el complejo edilicio y que sobrevivió al siniestro plan de Osama bin Laden.

A la "Dama de Polvo" le diagnosticaron cáncer de estómago en abril de 2014. La evolución de la enfermedad fue abrupta y terminó con su vida. En los meses que siguieron a la noticia, Borders atribuyó la aparición de las células cancerígenas a las secuelas del 11-S.

En una entrevista ofrecida en noviembre pasado al diario de New Jersey, Borders señaló: "Me digo a mí misma: '¿Esto (por el 11-S) encendió las células cancerosas en mí?'. Definitivamente creo eso porque nunca tuve una enfermedad. No tengo presión sanguínea alta... colesterol alto, diabetes".

En el momento del ataque, la mujer tenía 28 años y hacía apenas un mes que trabajaba allí, en el piso 81 del World Trade Center. Salvó su vida por desatender la orden de su jefe, quien luego del impacto del avión les ordenó a todos que se quedaran en su lugar. Su instinto de supervivencia fue mayor y se retiró. Al salir del edificio, la lente de un fotógrafo la sorprendió cubierta de polvo, La imagen recorrió el mundo.

En 2011, le dio una entrevista al diario DailyMail. "Cientos de personas estaban tratando de salir. El hueco de la escalera estaba dañado y tenía que salir por allí. Estaba segura de que moriríamos. Estoy tan feliz de que tuve la fuerza de llegar a planta baja".

Pero su vida se volvió una pesadilla. El estrés postraumático hizo estragos en su vida personal. Se inclinó por las drogas y por el alcohol, lo que provocó que perdiera la custodia de sus hijos. "No me importaba nada de mi vida ni de la de los demás. No podía lidiar con la vida", relató al diario The Times hace cuatro años. Recién pudo salir de esa vida oscura en 2011, cuando fue dada de alta.

Sin embargo, tres años después, le diagnosticarían cáncer. Justo cuando ya se había reconciliado con la vida.