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"Me encuentro con amigos cuyos hijos fuman marihuana y ellos lo celebran. Son gente abierta, progresista, inteligente", contó Wilner, en el inicio de una charla en la reunión mensual del foro Usina de Justicia. El tema era la incidencia de la droga en el delito y otras conductas de riesgo. Y la charla de este doctor en Biología Molecular (UBA), y máster en Ciencias en la Universidad Hebrea de Jerusalén, tuvo por objeto formular una suerte de alerta sobre un fenómeno social creciente: la de padres –frecuentemente consumidores ellos mismos- que ven con buenos ojos que sus hijos consuman "en casa".

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Aunque aclaró que su abordaje no era tanto científico-técnico sino más bien social, Wilner citó en apoyo varios papers de revistas especializadas prestigiosas como The Lancet (Reino Unido) y PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences, USA), que confirman la correlatividad entre el consumo de cannabis y daños cognitivos y psicológicos.

"Los padres te dicen: 'prefiero que plante y no que compre la porquería paraguaya y alimente el circuito delictivo – ejemplificó-, pero los debates sobre si es correcto o no fumar marihuana ya han dejado de pertenecer al mundo de la filosofía, porque en los últimos 10 años se produjo una revolución genética, que permite comprender a través del ADN el funcionamiento del organismo, y una revolución tecnológica por la que se puede, a través de las imágenes, ver lo que pasa en un cuerpo vivo en tiempo real".

"En los últimos 5 años empezó a haber evidencia muy seria (del daño) pero se deja que los pibes planten cannabis"

Entre otras cosas, ver lo que le pasa a un fumador de marihuana en el cerebro.

"En los últimos cinco años empezó a haber evidencia muy seria –estudios científicos que se publican en revistas especializadas muy prestigiosas- que fundamentan lo que antes era pronóstico o suposición", dice Wilner.

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Por eso le sorprende al ver hasta qué punto la gente "hace oídos sordos y deja que los pibes planten cannabis y fumen porro".

Por pedido de una psicóloga amiga que lidia con los padres de sus pacientes psiquiátricos adolescentes, Wilner puso por escrito sus advertencias en un breve punteo que llamó "Ponderación del Cannabis".

"Un decálogo breve y urgente, para padres, porque lo que está pasando es una locura", dice.

Así como existen las ilusiones ópticas, también existen las cognitivas, y "una de ellas es la inocuidad del cannabis", sostiene Wilner.

"El cannabis afecta el desarrollo del cerebro adolescente y los informes muestran alta correlación con la esquizofrenia"

Las conclusiones, surgidas de numerosos estudios científicos y resumidas en su página web, son que "el cannabis afecta el desarrollo del cerebro en formación del adolescente, que recién se completa entre los 18 y los 20 años; que el efecto es diferente en un adulto para el cual fumar un cigarrillo de marihuana por día puede ser el equivalente a tomar un vaso de whisky, pero en un adolescente no es así: la capacidad intelectual puede reducirse en un 25% y de modo irrecuperable".

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Pero la otra conclusión aterradora es que el cannabis "provoca desestabilizaciones psicológicas severas, irreversibles también, incluso esquizofrenia: hay varios informes de revistas científicas que muestran la fuerte correlación entre el consumo de cannabis y la esquizofrenia".

Por ejemplo, uno de los artículos de Lancet citados por Wilner, reseña un estudio que concluye que "la asociación entre el uso del cannabis y la psicosis está bien establecida" y que la alta concentración de tetrahidrocannabinol (THC) es más riesgosa que la frecuencia del consumo. Es sabido que la marihuana contiene un porcentaje cada vez más mayor de sustancia psicoactiva.

Otro artículo, en este caso publicado en PNAS, reporta investigaciones que "sugieren que el uso crónico de marihuana está asociado con procesos neuroadaptativos complejos y que la iniciación y duración del uso tienen efectos únicos en estos procesos".

"Es un desastre y esto lo avala gente que luego gasta una fortuna en la educación de sus hijos –afirma Wilner, no sin cierta ironía-. Muchos de estos padres son a su vez adultos consumidores. Para ellos es recreacional pero para los hijos es una diversión muy peligrosa que les dejará secuelas irreversibles".

En el encuentro de Usina también hizo una exposición el ex fiscal Martín Etchegoyen Lynch, quien empezó manifestando su preocupación por la candidatura a la gobernación de la provincia de Buenos Aires del actual jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, promotor de la legalización de las drogas.

"En EEUU, las cifras muestran que el 70% del delito violento se vincula a la droga"

"Como en el país no tenemos estudios serios, podemos apelar a las estadísticas de otros, a modo indicativo –propuso Etchegoyen Lynch, a fin de ilustrar el vínculo entre droga y delito-. Por ejemplo, en Estados Unidos, las cifras muestran que el 70% del delito violento se vincula a la droga. Dentro de ese porcentaje, un 15% aproximadamente está representado por la violencia derivada del combate por el territorio, donde las diferentes bandas de narcotraficantes pretenden establecerse y liderar; un 70% proviene de delitos cometidos por adictos para costear su adicción, y el 15% restante lo representan delitos cometidos por personas bajo efecto de las drogas".

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En referencia al lobby que "a nivel nacional encarnan personas como Aníbal Fernández y a nivel internacional un George Soros, por ejemplo", Etchegoyen Lynch destacó que "el hecho de que la sustancia sea legal no modifica el efecto que tiene en la violencia delictiva; así como en la gran cantidad de homicidios vehiculares debidos a conductores bajo efecto de tóxicos".

En cuanto a la experiencia holandesa -legalización y consumo en coffee shops-, siempre citada por los promotores de la liberalización, recordó que su resultado fue "el aumento de consumo y el pase a drogas más duras, además de la saturación del sistema de salud".

Y subrayó un dato que se vincula con las advertencias de los informes citados por Wilner: que, en la época de aquellas medidas tomadas por Holanda, "la marihuana era una droga blanda en serio, tenía entre 3 y 5% de THC".

"Pero actualmente, debido a la manipulación genética, se elevó muchísimo la toxicidad y ahora llega casi al 20% de alcaloide. A esos niveles de THC, la droga permanece mucho tiempo en el organismo y algunas de sus secuelas son la pérdida de memoria y hasta problemas motrices", advirtió.