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Bien sabemos que en biología humana no existe la "normalidad". Sin embargo hay procesos o etapas que en reglas generales se dan más o menos en todas las personas de la misma manera.

En ese sentido, la pubertad o inicio de la adolescencia "normalmente" comienza a los 11 años en las niñas, y a los 13 en los niños, y finaliza alrededor de los 15 o 16 años.

Ahora bien, como decíamos, nada está dicho si del cuerpo humano se trata y existe lo que en medicina se conoce como "pubertad precoz", que es ni más ni menos que el inicio de los signos de desarrollo de manera prematura.

En líneas generales, puede observarse desarrollo mamario en las niñas y aumento del tamaño testicular en los niños, con progresión de los signos puberales antes de la edad considerada normal.

"En las niñas es más fácil descubrir la pubertad precoz, mientras que en los varones en general lo nota el pediatra en el control de rutina"

"En las niñas es más fácil descubrirla ya que el botón mamario se palpa, se ve y a veces duele, sobre todo el roce con la ropa (hay una mayor sensibilidad), mientras que en los niños resulta más difícil advertirlo a simple vista, en general lo nota el pediatra en el control de rutina, ya que observa más rugosidad del escroto", describió la doctora Verónica Figueroa (MN 90.145), especialista en Endocrinología Pediátrica del Instituto de Diagnóstico e Investigaciones Metabólicas (IDIM).

La especialista destacó que las consecuencias principales de este adelanto de la pubertad pueden ser dos: "Por un lado, la exposición a hormonas sexuales (estrógenos, testosterona) lleva a una aceleración del crecimiento con una maduración de la edad ósea. Y al madurar los huesos se acelera el cierre de los cartílagos de crecimiento por lo que el paciente con pubertad precoz crece mucho y suele ser de los más altos de su grupo etario, pero este crecimiento acelerado se detiene precozmente, por lo que la talla final en muchos casos suele ser baja. De todos modos, hay pacientes que llegan a tallas adultas normales, a pesar de haber desarrollado precozmente. Por otro lado, un paciente que inicia su desarrollo puberal precozmente, puede presentar trastornos emocionales o de adaptación y puede sufrir incomprensión por parte de sus pares".

Tipos de pubertad precoz

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Central o dependiente de gonadotrofinas

Este tipo es la más frecuente y se produce por una activación precoz de la secreción hipotalámica de factor liberador de gonadotropinas (GnRH). Las gonadotrofinas son las hormonas producidas por la hipófisis (FSH y LH), que estimulan a los ovarios y a los testículos para que inicien la secreción de estrógenos y testosterona. Esta secreción hormonal resulta en el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios (desarrollo mamario, vello pubiano y axilar, aceleración del crecimiento, desarrollo uterino y adquisición de la capacidad reproductiva). "No se sabe exactamente la causa de esta maduración precoz del hipotálamo. Podría ser multicausal, estando en juego la alimentación (especialmente la obesidad), los estímulos externos, como también hay causas genéticas, con antecedente de pubertad precoz familiar", explicó Figueroa.

La pubertad precoz es más frecuente en niñas, especialmente entre los 6 y 8 años, pero puede ocurrir en ambos sexos a cualquier edad. Si bien la posibilidad de que haya una causa orgánica (tumores, quistes cerebrales, malformaciones cerebrales) es mayor a menor edad y en el sexo masculino, todos los pacientes con pubertad precoz deben ser evaluados por un especialista, quien solicitará los estudios correspondientes.

Periférica o independiente de gonadotrofinas (ovárica, testicular)

Este segundo tipo de pubertad precoz es el menos frecuente. Se produce por la activación precoz de los ovarios o de los testículos, en forma independiente de las gonadotrofinas.

"Esto se denomina pubertad precoz periférica (PPP), en contraste con la que depende del hipotálamo que se denomina pubertad precoz central (PPC)", diferenció la especialista, quien resaltó que "también puede ocurrir desarrollo de caracteres sexuales secundarios ante la exposición a estrógenos o similares en las niñas o a testosterona o similares en los niños, que pueden originarse en la glándula adrenal o ser de origen exógeno (cremas, alimentación, contaminación). Este cuadro se denomina pseudopubertad precoz".

Figueroa explicó que "para poder estudiar la pubertad precoz es necesario evaluar los signos clínicos de la pubertad, la maduración ósea (por medio de una radiografía de la mano y la muñeca), el tamaño ovárico y uterino (por medio de una ecografía) y los valores hormonales, para lo cual se realiza una extracción de sangre o puede ser necesario un estudio hormonal dinámico".

"Es importante mantener los controles de salud con el pediatra para pesquisar tempranamente los signos puberales incipientes y realizar el tratamiento a tiempo"

Luego de esos estudios, si se confirma que el paciente tiene una pubertad precoz, se realiza una resonancia magnética nuclear cerebral para evaluar el área del hipotálamo, ya que existe un tratamiento hormonal para la pubertad precoz central que consiste en un análogo de la hormona que produce esa glándula (análogo GnRH). Fisiológicamente esta hormona se produce en forma pulsátil y al recibirla en forma continua, tónica, se inhibe la pulsatilidad, resultando en una inhibición de la secreción de gonadotrofinas.

"El resultado final es una regresión de los signos puberales y un freno a la maduración ósea acelerada, con el objetivo de retrasar la pubertad y mejorar la talla final. Este tratamiento se mantiene hasta que el paciente tenga una edad y una talla adecuada para el inicio puberal", puntualizó la especialista.

Generalmente el tratamiento dura como mínimo dos años, pero puede durar más dependiendo de la edad de inicio. En los casos en que responde a una causa orgánica (tumores, quistes), muchas veces el tratamiento de la enfermedad de base resuelve la progresión de la pubertad. Si no se detiene, se utiliza el mismo tratamiento que en las pubertades precoces idiopáticas (sin causa aparente).

"Es importante destacar que sin un examen físico adecuado, muchos niños con pubertad precoz pueden llegar a la consulta con un cuadro muy avanzado, lo cual disminuye la efectividad del tratamiento en cuanto a la capacidad de mejorar la talla final", enfatizó Figueroa, quien finalizó: "Es por ello que es importante mantener los controles de salud con el pediatra para pesquisar tempranamente los signos puberales incipientes y realizar una derivación a tiempo".