162
162

Aunque todavía no está a la venta, el Myo tiene el potencial de cambiar a la industria digital. A simple vista es un brazalete de plástico que se adapta al tamaño del antebrazo, pero una vez conectado vía bluetooth a una computadora, se convierte en un lector de ondas musculares que logra interpretar y traducir los movimientos del brazo dentro de un entorno informático digital.

Con sólo pararse frente a la pantalla, el usuario puede pasar diapositivas, reproducir música y videos o manejar el cursor del mouse en la pantalla. Todo realizado con los simples movimientos de la mano.

"La idea es volver a lo natural y utilizar el cuerpo humano para manejar el entorno" le explica Joan Cwaik, emprendedor tecnológico, a Infobae.

Pero su utilización va más allá de las pantallas, ya que también se puede utilizar en conjunto con otros aparatos electrónicos.

"Este tipo de dispositivo, al pensarlo en vínculo con otros dispositivos como Oculus Rift, de realidad virtual, o Leap Motion, que lee los movimientos de las manos, es un complemento muy interesante en áreas que pueden ir desde la telemedicina a algo tan simple como controlar un dron," agrega Cwaik.

"Los sensores están tan desarrollados y tiene un avance tan grande que es una alternativa interesante al pensar la maniobrabilidad en entornos informático-digitales" dice Joan, mientras explica que para lograr tan alta precisión a la hora de interpretar los movimientos, el brazalete recibe la configuración en cuanto a la actividad eléctrica del músculo y al espacio en el que se encuentra el brazo, y puede determinar su ubicación en el espacio a través de un acelerómetro y un giroscopio.

El Myo aún se encuentra en fase de prototipo. Su precio ronda entre los 200 y 250 dólares, pero sólo está a la venta para desarrolladores y no se encuentra disponible para el público masivo ya que, comenta Cwaik, aún no existe un gran mercado de aplicaciones.