AFP 163
AFP 163

Un cuarto de siglo antes que el narco mexicano Joaquín "El Chapo" Guzmán escapara el 11 de julio pasado de la prisión de máxima seguridad de El Altiplano por un túnel, el criminal más perseguido del mundo ya se mostraba orgulloso de sus construcciones.

"El arquitecto Corona me hizo un túnel bien chingón", dijo Guzmán Loera en 1987, durante una reunión en una de sus residencias, según una acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos a la que tuvieron acceso dos periodistas del diario mexicano El Universal.

El testigo principal del documento, de apellido Martínez, relata cómo Jesús Corona Verbera, "el arquitecto", era tan cercano a "El Chapo" que era el único al que él había visto tratarlo de tú. Su relación se había fraguado cuando Corona empezó a diseñar sistemas hidráulicos para ocultar cargamentos de droga, y sufrió un revés en mayo de 1990, el día en que el arquitecto se convirtió en prófugo de la justicia estadounidense.

Un grupo de agentes monitoreó un cargamento de casi una tonelada de cocaína y descubrió que un supuesto negocio de lavado de tráileres en Douglas, Arizona, era en realidad una casa de seguridad para los envíos de "El Chapo", en la que se ocultaba un túnel que conectaba con Agua Prieta, Sonora. Allí el subterráneo desembocaba en otra casa de seguridad a nombre de Francisco Camarena Macías, a quien el testigo señala como el abogado del capo del Cártel de Sinaloa.

En este túnel, de principios de los años 90, bien iluminado y de unos 60 metros de longitud, se encontró un carro parecido a los que se usan en las minas, una escalera, un sistema de poleas, un elevador, un sistema de aire y una pipa para drenar agua.

Aún con más de 25 años de diferencia, algunas de las características del túnel de 1.5 kilómetros por el que, según las autoridades, el delincuente más famoso de México escapó de una cárcel inexpugnable, se repiten: la iluminación, la ventilación, las escaleras, una locación en construcción.


chapo tunel
Una periodista de Televisa recorrió de lado a lado el túnel por el que escapó "El Chapo" el 11 de julio

Trama sofisticada en la superficie

La otra ingeniería de Guzmán Loera, la de la superficie, aparece detallada en un segundo documento del Departamento de Justicia de Estados Unidos de noviembre de 1994, que imputa a 22 personas por conspiración y tráfico de drogas.

Las investigaciones se centran en los inicios de la década de 1990, antes de la primera detención de "El Chapo" en junio de 1993, cuando está construyendo una sofisticada red de túneles y casas de seguridad para exportar droga, especialmente cocaína, a Estados Unidos -en los últimos 25 años la Patrulla Fronteriza de EEUU ha detectado unos 170 túneles, la mayoría pertenecientes al Cártel de Sinaloa, sobre todo en Arizona y California-.

La creación del túnel que recoge el caso es una intrincada ingeniería de registros de propiedad, transferencias bancarias, copias de cheques cobrados, contratos de compra-venta inmobiliaria y negocios legales de todos los involucrados.

El documento narra que en enero de 1992 en Otay Mesa, California, dos de los empleados de "El Chapo", los hermanos José y Jesús Reynoso -conocidos como "El Chispa" y "El hermano de El Ingeniero", respectivamente- contrataron los servicios de un par de agentes inmobiliarios para comprar un terreno en la calle Siempre Viva.

Cuando el depósito de la operación se realiza, el tercer hermano Reynoso —Antonio, alias "El Ingeniero"— llamó al propietario desde Guadalajara para pedirle que cambiara la compra de Siempre Viva por una parcela más cercana a la frontera con México.

Ante la negativa, los hermanos Reynoso le dicen al propietario de la casa que quieren cambiar el nombre del comprador por el de Alberto Parra-Zamora, un nombre falso de otro de los acusados, de apellido Ramírez, que en los siguientes días gira dos cheques con valor de 400 mil y 300 mil dólares. Así, en octubre de 1992, Ramírez se convierte en el nuevo propietario de la casa de Siempre Viva por un valor de 1.133.000 dólares.

Finalmente llevan a cabo la construcción, un túnel con unos 20 metros de profundidad. Pero las autoridades activan el operativo contra la casa de seguridad cuando los hombres de Guzmán Loera llevaban casi 500 metros de longitud erigidos. Una obra de ingeniería bajo tierra producto de la arquitectura financiera y el poder económico que ya rodeaban a los túneles de "El Chapo Guzmán" tres décadas antes de su reciente fuga.