Tras los nuevos insultos de Maduro a Mariano Rajoy, España citó al embajador venezolano

 Reuters 163
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El Ministerio de Exteriores de ibérico convocó hoy al embajador de Venezuela en España, Mario Isea, para trasladarle "el rechazo y el malestar" por los "inaceptables insultos" al presidente Mariano Rajoy por parte de su par venezolano, Nicolás Maduro. El embajador fue recibido en el Palacio de Santa Cruz, sede del ministerio, por el director general para Iberoamérica, Pablo Gómez de Olea.

Maduro criticó ayer, en una alocución televisada, las medidas de ajuste económico exigidas a Grecia por líderes europeos, a quienes llamó "sicarios", y nombró expresamente al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.

"Ahí va a pasar algo. Otro sicario de Europa es Rajoy. Son sicarios; Rajoy es un sicario del pueblo", dijo. Se refirió, además, a la Ley de Seguridad Ciudadana aprobada en España, con la cual, dijo, Rajoy le ha dado "una puñalada a la democracia" en nombre del dictador Francisco Franco.

Maduro: "Rajoy es un sicario del pueblo"

"El gobierno español lamenta que el presidente de la República Bolivariana de Venezuela recurra reiteradamente a afirmaciones irrespetuosas que en nada ayudan a mejorar la relación", afirmó la Cancillería en un comunicado.

El departamento que dirige José Manuel García-Margallo insiste, en la nota que ha hecho pública tras reunirse con el embajador venezolano, en el deseo de España de mantener unas "relaciones constructivas" con el Ejecutivo de Maduro.

"El gobierno de España quiere subrayar una vez más su deseo de mantener con el gobierno de Venezuela relaciones constructivas, más allá de nuestras diferencias, fundamentadas en el diálogo y el respeto mutuo, desde los lazos fraternales que unen a nuestros dos países y a nuestros pueblos", afirma el comunicado.

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Esta es la segunda vez en tres meses que España convoca al embajador de Venezuela. La última fue el 15 de abril, para trasladar su malestar por los "insultos y amenazas" de Nicolás Maduro contra España al tachar a Mariano Rajoy de "racista".

El detonante en esa ocasión fue la aprobación en el Congreso español de una resolución que pedía la liberación de los opositores venezolanos presos Leopoldo López y Antonio Ledezma. Al otro lado del Atlántico, el régimen de Maduro convocaba al embajador español en Caracas, Antonio Pérez-Hernández y Torra, para comunicarle que iba a llevar a cabo una "revisión exhaustiva" de las relaciones bilaterales.

Una semana después, el 22 de abril, España llamaba a consultas a su embajador en Caracas en señal de protesta por la "escalada de insultos, calumnias y amenazas" de Maduro contra España y sus instituciones.

Maduro había acusado al Ejecutivo español de "apoyar al terrorismo" en Venezuela y de formar parte de una "conjunta internacional" para derrocarlo. Acusó, además, a Rajoy de pertenecer a "un grupo de bandidos, de corruptos y de ladrones".

La llamada a consultas es una herramienta de protesta diplomática que supone la retirada temporal del embajador durante un período de tiempo indeterminado, aunque Pérez-Hernández y Torra regresó a principios de mayo a Caracas.