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Cuando faltan dos semanas para las PASO presidenciales, Mauricio Macri busca relanzar su candidatura para acrecentar la polarización con Daniel Scioli, sobretodo luego del ajustado triunfo que consiguió su discípulo, Horacio Rodríguez Larreta, en las elecciones porteñas. Como parte de ese plan, el líder del PRO publicó en su página web un extenso escrito donde hace hincapié en cuatro momentos que fueron determinantes en su vida para llegar a donde está hoy.

En el tercer punto, se refiere a sus condiciones electorales. Cuenta por qué quiere ser el próximo presidente, asegura que está a la altura de las circunstancias y lanza críticas al kirchnerismo sin nombrarlos.

"Quiero ser presidente porque estoy convencido de que puedo ayudar a que todos los argentinos tengan una vida más feliz. Si cada argentino tiene una vida feliz significa que alcanzamos todo lo demás, porque son muchos los objetivos previos para llegar a ese gran logro compartido. Significa conseguir cosas reales, no simbólicas. Significa que no existan más poblaciones abandonadas como ahora que no tienen ni luz, ni gas, ni agua, ni cloacas", comienza el jefe de Gobierno.

Luego apela directamente al elector, resaltando la importancia y la responsabilidad del voto: "Si los argentinos creen que no estamos condenados a ser un país frustrado, postergado, deprimido, enfrentado entre hermanos, malignamente cíclico, y si en cambio creen que podemos ser un país vigoroso, productivo, inteligente y feliz; las condiciones estarán dadas de inmediato".

Y con críticas al Frente para la Victoria, escribió: "Ganar las elecciones no es como a veces se cree un asunto de partidos, ni de aparatos, ni de punteros que manejen la calle, ni de acuerdos entre opuestos, ni de historia, no es un asunto de llenar actos con gente que llega en micros, ni de agitar banderas con cañas de bambú, ni de hablar a los gritos en contra de nadie. Es un asunto mucho más hondo, más individual, más íntimo, se trata de despertar la confianza en el corazón de las personas para que nos elijan con su voto silencioso. Las personas sumadas somos imparables".

El secuestro

"Cuando fui a abrir la puerta de mi casa, uno de los tipos me agarró por atrás mientras otro me golpeó en la cara con el puño. Me empujaron hacia una camioneta blanca que estaba estacionada con el motor en marcha y alguien al volante. El que me tenía agarrado me dijo "callate y bajá la cabeza". Al rato estaba metido en un ataúd en la parte de atrás de una Volkswagen. Me ataron las manos y los pies con alambre y me pusieron una capucha negra. No sabía qué pasaba ni a dónde me llevaban. Con el traqueteo del camino me golpeaba contra los costados de la caja de madera. Escuchaba las voces de los dos tipos que iban sentados sobre la tapa del ataúd. Era como si estuvieran en una habitación contigua hablando con la puerta cerrada, los oía, pero no entendía qué decían. Me empezó a faltar el aire. No podía moverme y casi ni respirar. Tenía miedo".

Así comienza el relato de lo que sucedió la noche de 1991. Y remató: "Algo en mi interior cambió para siempre. Pienso que fue el final de una especie de certeza ingenua que tenía sobre el futuro, una seguridad injustificada sobre cómo iba a ser mi vida".

Y sobre su libertad describió: "Con el tiempo llegué a estar convencido de que la libertad que recuperé después de mi secuestro fue mucho mayor que la que tenía antes. Sin saber cómo, en ese extraño intercambio recibí más de lo que me sacaron por haber sido secuestrado. Quedé más libre que nunca para hacer cualquier cosa, hasta para pensar por primera vez que podría crear mi propio destino".

La influencia de Boca Juniors

"Si avanzamos decididos hacia lo que queremos la realidad responde, se modifica, se orienta, lo que parecía un caos se ordena, la desazón se transforma en entusiasmo, y al final, una sucesión de pequeños logros nos lleva al éxito. Boca me enseñó que nada es imposible".

Macri aprovechó su gran gestión a cargo del club para remarcar la importancia del trabajo en equipo: "¿De quién fue el éxito que Boca tuvo en esa época? ¿de Bianchi? ¿de Palermo? ¿de Riquelme? ¿del "Mellizo" Barros Schelotto? ¿O fue el éxito de la suma de esas personas talentosas concentradas en un mismo objetivo? Yo fui una parte más de ese equipo, mi rol -esto también lo aprendí- fue crear las condiciones para que esos talentos se desplegaran con todas sus posibilidades".

Su familia

Comienza directamente luego de divorciarse, a los 32 años, para contar experiencias con los tres hijos que tenía en ese momento, producto de su primer matrimonio. Luego traduce esto a Antonia, la hija que tuvo con su mujer reciente, Juliana Awada. Y concluye con una frase que hace referenciaal concepto más repetido durante la campaña: cambio.

"La vida es cambio. Me lo enseñan con insistencia mis hijos mientras se convierten en hombres y mujeres, me lo enseña la piel de mis manos, me lo enseñan las estaciones... Aceptar el cambio, vivir sin intentar capturar a las cosas, ni a las personas, ni a los momentos, mirar siempre hacia adelante, avanzar con confianza, con esperanza, no temer... Ese es el desafío de la vida".