Podrán discutirlo y estar de acuerdo en sus formas o no, pero no hay dudas de que Marcelo Bielsa sabe cómo ganarse el reconocimiento general en cada paso que da. Aún con resultados adversos, tiene reconocimiento su paso por la Selección, marcó un antes y un después en Chile y se fue como una suerte de Dios terrenal del Athletic Bilbao. En Marsella causó una revolución desde su arribo y ni que hablar en Vélez, donde fue campeón y Newell's, el club de sus amores.