Télam 162
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A un pasito... Así quedó River de la ansiada Final que se le niega hace 19 años, cuando tuvo la posibilidad de dar la vuelta ante América de Cali para convertirse en Rey del Continente. Los de Marcelo Gallardo se metieron la Semifinal contra Guaraní en el bolsillo y salvo una catástrofe, disputarán los duelos decisivos con el que pase en la otra llave: Inter de Porto Alegre o Tigres.

No fue fácil la tarea del "Millonario", que contó con algunas caras nuevas respecto al once que había tenido el semestre anterior para arribar a esta fase. Lucho González apareció en el medio y Lucas Alario tuvo la difícil tarea de reemplazar a Teo Gutiérrez, al que no extrañaron en la fría noche del "Monumental", que se colmó y vivió sensaciones como hace tantos años.

River puso condiciones de entrada, ante los aprietes y presión de un conjunto paraguayo que trató de jugar por abajo cuando pudo, pero mostró sus limitaciones en ese aspecto. La más clara de la primera etapa estuvo en las cabezas del propio Alario, quien perdió con el arquero guaraní y Carlos Sánchez, quien desvió su testazo. Por la banda derecha, Mercado y los uruguayos se hicieron un festín, pero al equipo le faltó peso en ataque para quebrar el cero.

Intentos estériles de Lucho, Alario –sin ángulo- y Ponzio surgieron de un lado, contra las sólo aproximaciones de la visita, que careció de la última estocada para poner en problemas la valla de Barovero. Gallardo buscó vértigo en el complemento con el ingreso del "Pity" Martínez por el ex Porto pero River era más empuje que fútbol y el peligroso Julián Benítez hacía temer de contragolpe. Pasaba el tiempo y en el momento justo fue el turno del hombre de los goles importantes.

Gabriel Mercado, quien también había anotado en la Final de la Sudamericana ante Atlético Nacional, definió como un delantero en el área, luego de que Alario la bajara de la azotea tras un tiro de esquina. Este tanto fue el punto de inflexión del cotejo, porque el local se asentó en el terreno, maquilló los nervios y se los traspasó a Guaraní, que lució descontrolado. El lateral derecho casi amplía de cabeza y Mora lo tuvo tras una pared entre Vangioni y el "Pity".

Pero el uruguayo no se quedaría con las ganas, ya que aprovechó una buena asistencia de espaldas del debutante Alario (fue su primer partido de titular pero pareció que juega en el club hace años) y la coronó con una exquisita emboquillada que dejó en ridículo al arquero Aguilar. Delirio total en un estadio repleto, que vibró nuevamente y al que posiblemente le esperen más emociones. El martes próximo, en Paraguay, River deberá ratificar lo hecho.