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Después de perder un tercio de su valor en tres semanas y media, con la evaporación de unos 3.000 millones de dólares, y de una larga batería de medidas financieras sin precedentes, directas e indirectas, impulsadas por Pekín, no ha sido un anuncio económico, sino uno policial, el que lo cambió todo en las bolsas chinas.

En efecto, el índice general de Shangái empezó el día cayendo un 2,13%, y estuvo oscilando entre el 3 y el 3,5% en negativo hasta que, pasada una hora de cotización, el viceministro de Seguridad, Meng Qingfeng, anunció que sus fuerzas están investigando para combatir los casos de "venta en corto maliciosa".

Meng reveló que se había reunido con la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China (CRMV) para trabajar en esas investigaciones, que permitirán a Pekín "devolver el golpe" contra ciertas actividades ilegales en los recintos de cotizaciones, según adelantó el jueves por la mañana la agencia oficial de noticias Xinhua en sus cuentas en redes sociales.

Hasta ese momento, las bolsas chinas habían continuado su caída libre de los últimos días, con más de 400 valores suspendidos automáticamente en los primeros minutos de la jornada por sobrepasar las pérdidas diarias máximas permitidas (un 10%), y con otras cerca de 1.400 acciones aún sometidas a suspensión voluntaria provisional.

Sin embargo, y a pesar de pequeñas oscilaciones al final de la mañana, Shangái subía ya un 1,3% a media sesión, y llegaba a ganar más de un 6% durante la cotización vespertina, para finalmente cerrar con un sólido incremento del 5,76 por ciento. Todo un respiro tras cuatro semanas en rojo casi constante.

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Un espejo bursátil

En Shenzhen, una bolsa especializada en firmas tecnológicas y en pequeñas y medianas empresas (las que más han sufrido estos últimos días), y que además es el escenario natural de muchas firmas del sudeste chino, la sesión comenzó también con descensos pero tras el anuncio de Meng pasó a registrar subidas sin interrupción.

El anuncio del viceministro chino pareció dar el espaldarazo de confianza que esperaban los inversores individuales de todo el país, tras una larga batería de medidas excepcionales impulsadas por Pekín desde hace dos semanas.

La última fue este mismo jueves por la mañana, cuando el regulador bancario anunció que permitirá a las entidades financieras, dada la excepcional situación actual, redefinir y aumentar los plazos de pago de los préstamos marginales concedidos, para su inversión en bolsa, a millones de inversores individuales en todo el país, sobre todo en los siete meses de gran racha alcista que hubo hasta junio.

Esta medida tranquilizará también, previsiblemente, a millones de ahorradores que recurrieron en los últimos meses a este tipo de crédito para financiarse una mayor participación en los mercados, ante la burbuja bursátil que se estaba creando, lo que hizo dispararse el nivel de apalancamiento en las bolsas chinas.

Para algunos analistas, de hecho, el motivo de que tantas firmas listadas en Shangái y Shenzhen recurrieran en los últimos días a la suspensión temporal voluntaria de su cotización se debe a su desesperación para no aumentar sus pérdidas, pues recibieron también créditos, con sus acciones como garantías, que aún deben devolver.

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Advertencia exitosa

Otra medida que puede haber influido en los mercados fue el anuncio de la CRMV, en la noche del miércoles, de que obligaba a los mayores accionistas del país a mantener sus participaciones durante los próximos seis meses, con la advertencia de "serias" consecuencias en caso contrario.

Todos los esfuerzos de Pekín estos días han estado destinados a apagar el pánico entre los cerca de 90 millones de inversores individuales que participan en las bolsas chinas, a menudo personas con escasos o nulos conocimientos financieros y que han puesto todos o buena parte de sus ahorros en las bolsas.

Se calcula que estas personas tienen 257 millones de cuentas de inversiones en bolsa, con lo que generan cerca del 80% del volumen de negocios diario dentro de los mercados de valores del gigante asiático.

Su falta de conocimientos financieros hace que actúen por

impulsos o rumores,

algo por lo cual Shangái y Shenzhen sean dos de los recintos de cotizaciones

más volátiles del mundo.

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