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El fiscal adjunto en la ciudad de Shiraz, Ali Keshavarz, confirmó que 500 personas fueron detenidas allí por no ayunar, y de estos 500 se emitieron veredictos de 480 casos en apenas 24 horas. La mayoría de las sentencias fueron azotes, y fueron llevadas a cabo por los secuaces de "Implementación de la Unidad de veredictos".

Muchos de los castigos, en particular contra los jóvenes, se llevaron a cabo en público. Por otra parte, cerca de 3.000 personas recibieron "advertencias verbales o escritas" y fueron sometidos a interrogatorios en plena calle, o a la persecución de las fuerzas opresoras Basij.

Según este funcionario, sólo en Shiraz 20 órganos gubernamentales y no gubernamentales y 248 equipos de patrulla llevan a cabo este esquema opresivo bajo el pretexto de "la lucha contra la no observancia del ayuno".

También, de acuerdo con el comandante de las fuerzas de seguridad de Hamadan Rassoul Moradi, 100 personas fueron detenidas por la Fuerza Basij por no ayunar, según denunció el Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (NCRI por sus siglas en inglés).

Su diputado afirmó que 700 grupos de la Basij o fuerzas represivas del régimen "se han formado en Hamadan para promover la virtud y prevenir el vicio, para luchar contra aquellos que no observan el ayuno en público".

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También contra los menores

El 22 de junio pasado, 92 niños y niñas fueron arrestados en el Hotel Internacional Shahriar de Tabriz por cargos similares. Muchos de los arrestados eran los viajeros que en base a las regulaciones islámicas no estaban en condiciones de ayuno.

En la primera semana de Ramadán, sólo en Ilam las fuerzas de seguridad apresaron a 200 personas y en pocos días fue emitida una serie de decretos llenos de barbarie en los que se ordenaba azotar a los perseguidos.

Esmail Sadeqi Niaraki, fiscal de Qazvín, declaró el 23 de junio pasado: "Aquellos que no observen el ayuno no sólo reciben sus sentencias en el día de su detención, sino que esas sentencias se llevan a cabo también en el mismo día".

El trinquete sin precedentes de represión en la sociedad iraní, con el pretexto de no haber respetado el ayuno, muestra el temor del fascismo religioso gobernante a eventuales levantamientos por parte del pueblo.

En su

gran mayoría,

los habitantes de Irán

no son capaces de satisfacer sus necesidades más elementales

de vida, como consecuencia de las

recurrentes crisis internas y externas,

la última de ellas el impasse en el diálogo con las potencias mundiales por su

polémico programa nuclear.

Algo que

aprieta cada vez más la soga

alrededor del cuello del régimen de

Hasan Rohani.

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