"Al crear la Triple A, Perón eligió reprimir desde la ilegalidad"

Pocas cosas más incómodas para la izquierda en la Argentina que aceptar la responsabilidad del ex presidente Juan Domingo Perón en la represión ilegal durante su último gobierno. "Les cuesta aceptar que volvió a la Argentina a eliminarlos", dicen Sergio Bufano y Lucrecia Teixidó, autores de un libro imprescindible, "Perón y la Triple A. Las 20 advertencias a Montoneros". En el juzgado de Norberto Oyarbide se viene tramitando la causa que se inició en 1984, cuando se libró pedido de captura contra Rodolfo Almirón, a quien se le adjudicaron los asesinatos del diputado Rodolfo Ortega Peña, el ex subjefe de la Policía Bonaerense, Julio Troxler, el del abogado marxista Silvio Frondizi y del padre Carlos Mugica, entre más de 700 crímenes atribuidos a esta organización.

Para los expertos se trata de una de esas causas que no tienen solución penal, más destinadas a transformarse en material para la escritura de libros, que en condenas o absoluciones. Entre tantos testimonios, Oyarbide tomó la declaración de Nacha Guevara, Horacio Guaraní, Luis Brandoni, Martha Bianchi y Norman Briski, todos amenazados por la organización paramilitar, que debieron exiliarse intempestivamente, porque nadie se animaba a darles trabajo en la Argentina. Sus testimonios son inquietantes, no sólo porque las persecuciones continuaron en España, como lo experimentó Briski, sino en la Argentina aún después del golpe militar, como se lo contó al juez el cantante Guaraní, quien sufrió en forma personal la continuidad de las amenazas contra sí mismo.

¿Por qué un libro sobre la Triple A?

Primero, la represión no empezó con el golpe militar de marzo de 1976, sino el 20 de junio de 1973, cuando Perón aterriza en la Argentina, en Ezeiza. Segundo, el concepto de desaparecido tampoco es de la dictadura, sino que en época de Perón se producen las primeras desapariciones. Por otra parte, todo el armado de la Triple A fue obra del entonces presidente de la Nación, ya que los cinco principales miembros de la Triple A fueron nombrados por decreto con la firma de Perón.

Ustedes dicen que hubo intentos de ocultar que Perón fue el responsable de esta organización paramilitar.

Efectivamente, el relato dice que la Triple A la empezó José López Rega, cuando Perón ya había muerto. Y eso no es así. Si nos tomamos el trabajo de ver los discursos de Perón durante ese tiempo, las declaraciones en los medios, y los hechos de violencia de esa época, vemos que hay una espiral creciente, que se inicia incluso anteriormente, con otras organizaciones de derecha paraoficiales. Es cierto que cuando él llega, convoca a la pacificación a todos los partidos políticos, y algunos aceptan pacificar los ánimos, pero ni la izquierda ni la derecha aceptaron ese llamado a la pacificación. Quizás, si las organizaciones hubieran abandonado las armas, hubiera sido otra la historia. Perón tiene una intención, pero a los pocos días, él mismo comienza una política sistemática de represión y un arreglo con las dictaduras que lo rodeaban. Otra parte del relato es que la Operación Cóndor comenzó con Videla, y no es así. En febrero del 74 se reúnen todas las dictaduras en Buenos Aires, donde empieza esa política represiva regional.

¿A qué atribuyen esa negativa a ver lo que de verdad pasó, la responsabilidad de Perón en la represión ilegal?

Es muy difícil para un peronista honesto, gente que luchó por la vuelta de Perón, asimilar que vino a eliminarlos, a matarlos ilegalmente. Él tenía todos los instrumentos que la Constitución le otorgaba, tenía la policía, el ejército, pero elige la ilegalidad.

Perón en el exilio, incluso, siempre juega con ese margen de legalidad e ilegalidad, donde advierte siempre, y lo justifica.

Ustedes fueron militantes, cuenten su experiencia en esa época.

De la parte de los militantes que utilizábamos la violencia, está claro que nosotros éramos antidemocráticos. Para nosotros, era un paso de características "burguesas" que había que superar rápidamente, para pasar a la etapa revolucionaria. Uno tiene que reconocer que ni la izquierda marxista, ni los Montoneros ayudamos a que Perón pudiera llevar a cabo un proyecto.

¿Por qué Perón elige la ilegalidad?

Ya la había elegido en España, cuando alienta a los grupos armados, particularmente a Montoneros, lo matan a Aramburu, toman los cuarteles, y él lo impulsaba. Y estando acá, cree que el mejor camino era la ilegalidad. El mejor ejemplo es (el gobernador cordobés) Ricardo Obregón Cano, un hombre absolutamente leal y muy buena persona. Si Perón levantaba el teléfono y le decía que no estaba de acuerdo con lo que estaba pasando (en relación a su estrecha relación con los Montoneros), se resolvía todo. Pero Perón eligió mandarle a la Triple A, darle un golpe de estado en la provincia con la Policía Federal y eliminar a toda la izquierda sindical.

¿Por qué la Triple A también persiguió a Nacha Guevara y tantos artistas?

Porque se suponía que como Nacha Guevara era irreverente, se creía que era de izquierda, había que acallarla. Lo que la derecha quería era una sociedad sin nada que tuviera que funcionar con la izquierda y el progresismo, que no existiera una obra como Jesucristo Superstar, eran personas sectarias, absolutamente intolerantes.

Yo creo que hubo un período de época que fomentaba un profundo anticomunismo, caracterizado por la violencia y los extremos, donde en el peronismo había algo paradójico, tanto la izquierda como la derecha hablaban de traidores e infliltrados, también Perón.

¿Qué saben de la causa que está en el juzgado de Oyarbide sobre la Triple A?

Él mucho no se ocupó. Supongo que no quiere tirarse contra el sindicalismo actual, como el caso de Hugo Moyano, que actuó en la Juventud Sindical Peronista en Mar del Plata. Pero para un juez en un gobierno peronista, es muy difícil llamar a juzgar a los sindicalistas peronistas que participaron en esa represión ilegal.