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El vocero del Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés), Abu Muhammad al-Adnani, declaró la creación de una nueva gobernación (wilayat o emirato en su idioma), en la región rusa del norte del Cáucaso. El súbdito de Abu Bakar al Baghdadi a cargo de esta región es Abu Mohammad al-Qadari.

Al Adnani saludó a "los soldados del Estado Islámico" en la zona y en las redes sociales de seguidores de ISIS se compartió un audio en el que enumeran a los nuevos jefes terroristas adeptos al sanguinario califato.

La declaración constituye un evidente desafío a la capacidad de Vladimir Putin de detener el avance radical en su propio territorio. ISIS no solamente declara su posesión de las tierras sino que ya ha hecho subdivisiones: Dagestán, Chechenia, Ingusetia y el llamado KBK (Kabarda, Balkaria y Karachay).

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La competencia entre de Al Qaeda y el Estado Islámico en el Cáucaso

No es la primera vez que Moscú recibe una amenaza de este tipo en sus regiones sureñas dominadas por la fe musulmana. De hecho no debería sorprender que habiendo tantos yihadistas nacidos en esa región, la misma permaneciera fuera del interés expansionista de los jerarcas de Raqqa.

La diferencia es que en la ocasión anterior, el Emirato del Cáucaso (IEC por sus siglas en inglés) estaba afiliado a Al Qaeda. Cherkessia y la estepa de Nogay completan las divisiones que tenía aquel proyecto declarado en 2009. Estas, al menos por ahora, no han participado de la declaración de obediencia al califa al Baghdadi.

La cuestión es riesgosa para Putin, pero lo es aún más para la red terrorista bajo el mando de Aymán Al Zawahiri, heredero de Osama bin Laden. La crisis de este grupo se ha profundizado con la muerte de su líder regional, Aliaskhab Kebekov, en un enfrentamiento con fuerzas rusas.

La cuestión es riesgosa para Putin, pero lo es aún más para Al Qaeda

El futuro parece depender de si el sucesor, Magomed Suleymanov, retiene el apoyo entre los radicales o si éstos se unen con las nuevas células de ISIS. Esto generaría un cuadro de acción diferente, ya que se estima que la capacidad de generar acciones mortales se podría multiplicar.

Según el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW por sus siglas en inglés), la idea de declarar su propio emirato en el Cáucaso viene desarrollándose desde enero de 2015 en el seno de la conducción de ISIS. Es decir, antes de que Moscú terminara con el liderazgo de Kebekov.

Durante estos meses se ha producido una creciente acción e inteligencia para seducir a los comandantes de Al Qaeda, de manera que el círculo de poder de Raqqa eligió el momento para hacer el anuncio: antes se aseguró el apoyo de tres grupos chechenos y tres dagestanos de alta injerencia en las acciones militares.

El caldo de cultivo para una guerra total a favor del separatismo islámico se está calentando

"Kebekov tenía aversión por las operaciones suicidas y las víctimas civiles a la vez que priorizaba construir un apoyo social más que las operaciones militares", señala ISW citando a analistas especializados. Esto generó divisiones y el alejamiento de algunos comandantes disidentes hacia el lado de ISIS.

El papel de Moscú será ahora clave para detener esta nuevo poder de fuego que amenaza sus territorios sureños. Desde diciembre de 2014, cuando Grozny fue escenario de una batalla entre el Ejército ruso y milicianos islámicos, el ministro de Asuntos Exteriores de Putin, Sergei Lavrov, definió a ISIS como "el más grande enemigo de Rusia", por encima de la OTAN y de China.

El caldo de cultivo para una guerra total a favor del separatismo islámico se está calentando. Será clave ver si el descontento con el gobierno central es tan grande como para provocar un reclutamiento yihadista en número suficiente y entablar un conflicto abierto, o si se mantendrán las operaciones terroristas aisladas como las han llevado adelante en los últimos años.