Reuters 163
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Las autoridades de Estados Unidos han dado la voz de alarma por la proliferación de una nueva droga sintética conocida como la "flakka", más barata que la cocaína pero también mucho más peligrosa y con efectos "devastadores" para quien la consume.


Desde que fue detectada por primera vez en Florida, hace apenas nueve meses, esta nueva droga sintética ha matado, sólo en Miami, un total de 32 personas, pero las llamadas a los centros de urgencias no paran de crecer y la Policía se ha visto obligada a poner en marcha campañas informativas alertando del fenómeno.


Autoridades policiales del Condado de Broward, al norte de Miami, han asegurado a la agencia de noticias Efe que desde que empezó el año se han registrado más de 500 incidentes relacionados con esta droga, cuyo bajo coste (diez veces menor que la cocaína) ha disparado su consumo entre los jóvenes.


Según la policía, que se ha visto sorprendida por la rápida proliferación de este narcótico, la "flakka" proporciona una "fuerza sobrehumana al que la consume", con fuertes episodios de paranoia, ansiedad, psicosis y alucinaciones, y puede causar la muerte por fallo renal o cardíaco.


 AFP 163
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Las llamadas por casos de uso de "flakka" se han disparado en las centralitas de los centros médicos y de la Policía, que en muchas ocasiones deben hacer frente a situaciones "impredecibles y peligrosas".


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Los especialistas sanitarios se han sorprendido por la forma en que esta droga "destruye el cuerpo" una vez que el consumidor entra en la etapa que se llama "Excited delivirium" (Delirio con excitación), elevando de manera muy rápida la temperatura corporal.


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Las comunidades de vecinos también están colaborando en esta campaña informativa, y algunos activistas confiesan su preocupación al ver "lo fácil que es introducirlas en los Estados Unidos y lo fácil que es comprarlas".


 EFE 163
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"Los jóvenes son los más vulnerables, poner en su conocimiento la gravedad de esta droga puede ser esencial para que no se propague entre este colectivo", comentó Alfredo Hernández, que ofrece consejos a través de su cuenta de twitter @AlfredoAyuda.


Daniel, un joven guatemalteco de 31 años que tuvo problemas de drogodependencia mientras estudiaba en la universidad, aseguró que "no vale la pena" probar este tipo de drogas por las consecuencias que conlleva.


"Se van a ahorrar un montón de problemas físicos y emocionales. Uno de los errores que yo cometí en esa edad, cuando me sentía mal emocionalmente, fue no haber ido a mi familia a pedir ayuda", comentó Daniel, que vive con "miedo a recaer" y "regresar al estilo de vida que tenía cuando consumía".


Su terapeuta, Luz Helena Llano, comentó que hoy en día "hay mucho estigma a las adicciones", pero aseguró que es importante que los afectados pidan ayuda a tiempo para evitar "males mayores".


"Una persona adicta puede terminar de tres formas, y solamente tres: en un hospital, en la cárcel y en la tumba", advirtió Luz.


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