AP 163
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La histórica iglesia donde nueve personas negras fueron asesinadas a tiros reabrirá el domingo para una ceremonia religiosa. Por su parte, el FBI indicó que revisa el manifiesto supuestamente escrito por el joven blanco al que se responsabiliza de la matanza del pasado miércoles por la noche en Charleston, Carolina del Sur.

Varias cuadrillas de trabajadores limpiaron el sábado el recinto del templo donde se cometieron los asesinatos, al tiempo que algunos miembros de la iglesia ingresaron por primera vez desde el ataque a tiros.

Harold Washington, de 75 años, estaba con el grupo y vio el lugar donde las víctimas fueron baleadas. "Hicieron un buen trabajo de limpieza. Había algunos agujeros de bala en el lugar pero se hicieron arreglos para que no se vean", afirmó.

Washington auguró que será conmovedor el servicio religioso del domingo y que acudirá un gran número de personas. "Va a venir gente a la que nunca hayamos visto y probablemente nunca volveremos a ver, y eso está bien", dijo. "Es una iglesia del Señor... uno no rechaza a nadie".

Esa misma actitud de bienvenida prevalecía en el templo cuando Dylann Roof ingresó al estudio de la Biblia en el lugar, declaró Felecia Sanders, que sobrevivió a los disparos, durante la audiencia en la que se fijaría la fianza al joven detenido. Sanders perdió a su hijo Tywanza en la agresión.


 Reuters 163
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Un funcionario policial federal cercano a la investigación dijo que el FBI está enterado de la página de internet vinculada con Roof y la revisa. El funcionario solicitó el anonimato porque no está autorizado a hacer declaraciones públicas sobre el caso.

Según archivos de registro en internet, esa página digital fue creada el 9 de febrero mediante un servicio ruso de registro con los detalles personales del propietario escondidos. Un hombre que respondió al teléfono en la compañía con sede en Moscú se abstuvo de precisar a quién pertenecía ese sitio de internet.

Roof permanece en la cárcel. Enfrenta nueve cargos de homicidio y uno por posesión de armas.

Las víctimas fueron el reverendo Clementa Pinckney -un senador estatal que también fungía como el pastor principal de la iglesia-, y ocho personas más que desempeñaban diversos papeles: ministros y asesores, maestros y una bibliotecaria, orientadores y cantantes de coro, y el sacristán anciano que se aseguraba de que el templo estuviera limpio.