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El miércoles 27 de mayo la historia del fútbol cambió. Un grupo especial del FBI apareció por sorpresa en el coqueto hotel de Zurich Baur au Lac para apresar a los directivos Jeffrey Webb (Gran Bretaña), Eduardo Li (Costa Rica), Julio Rocha (Nicaragua), Costas Takkas (Gran Bretaña), Eugenio Figueredo (Uruguay), Rafael Esquivel (Venezuela) y José María Marín (Brasil). 7 de los 14 imputados en la mega causa por sobornos que lleva adelante la fiscal general de Washington, Loretta Lynch.


Lo que nunca supieron esos preparados oficiales del cuerpo policial más sofisticado de Estados Unidos es que uno de los otros 7 que debían apresar estaba ante sus ojos y se les esfumó. Se trata del empresario argentino Alejandro Burzaco, que en las últimas horas decidió entregarse ante la justicia de la pequeña ciudad de Bolzano, Italia, tras 13 días de permanecer prófugo.


ESCONDIDO ENTRE LA MULTITUD

Según refleja el diario italiano La Repubblica, entre otros medios que se hicieron eco de esta situación, el ex CEO de Torneos vio con sus propios ojos toda el allanamiento, aferrado a su habitual costumbre de madrugar. Cuando los agentes uniformados con las camperas azules cruzaron la puerta del edificio, Burzaco siguió minuciosamente todos sus movimientos previendo que algo extraño estaba pasando.


Los representantes del FBI se acercaron al conserje y hablaron con sigilo, mientras el argentino desayunaba un café y croissants. Como un turista más en el amplio salón de desayuno, esperó con paciencia a que se desate toda la situación que lo podría haber tenido como protagonista. Amparado en el bajo perfil que supo cultivar a pesar de su amplio poder, se aferró a su teléfono y siguió de cerca los hechos.


Sin inmutarse para no elevar las sospechas de los oficiales, vio la caravana de directivos, que conocía muy bien según la denuncia de los Estados Unidos, salir esposados y tapados con una sábana. Los minutos se consumieron y su estrategia le salió a la perfección, ya que los oficiales no sospecharon de su presencia allí, aún después de haber realizar la pesquisa de su vacía suite.


Cuando la incesante actividad policial terminó y luego de que algunas cámaras captaran lo sucedido en la puerta del Baur au Lac, Burzaco levantó su mano, pidió la cuenta y desapareció durante 13 días.



LA HUÍDA A ITALIA

El FBI comenzó a perseguir sus huellas, la AFIP elevó denuncias en Argentina ( "Encubrimiento de activos procedentes de actividades ilícitas, evasión tributaria y asociación ilícita fiscal", según refleja la denuncia del ente recaudador) e Interpol elevó las alertas rojas.


Burzaco tomó un auto y se trasladó los 301 kilómetros que separan Zurich –Suiza– de Bolzano –Italia–. Al contar con pasaporte comunitario, no tuvo problemas para traspasar la frontera. A pesar de las versiones que lo ubicaron en Punta del Este, Uruguay, su abogado argentino (cuenta también con uno italiano que fue defensor de Silvio Berlusconi) Mariano Mendilaharzu aseguró que siempre permaneció en el país de la bota.


"Él estaba en Zúrich, me llamó por teléfono, yo estaba de vacaciones. Convenimos que lo mejor era reunirnos, entonces me tomé un avión a una determinada ciudad de Italia. Él se fue de Suiza a Italia y permaneció siempre en ese país", afirmó en Radio Mitre el letrado.


Cuando se supo que había decidido entregarse, Burzaco fue perseguido por la prensa durante su caminata por el centro histórico de Bolzano, aunque se negó a realizar declaraciones twitter 162
Cuando se supo que había decidido entregarse, Burzaco fue perseguido por la prensa durante su caminata por el centro histórico de Bolzano, aunque se negó a realizar declaraciones twitter 162

Durante 13 días analizó diferentes escenarios con sus defensores y todo indica que, tras entregarse ante el jefe de la Policia de Bolzano, intentará utilizar la figura del arrepentido. Ayer optó por caminar hasta la Departamental a través del centro de la ciudad de Bolzano donde fue perseguido por algunos curiosos, aunque se negó a realizar declaraciones.


Tras estar un escaso tiempo detenido ante la presentación espontánea en la comisaría, Burzaco se retiró junto a sus abogados para alojarse durante unas horas en el coqueto hotel Grief del centro de esa ciudad y comenzar su arresto domiciliario.


Hoy la agencia ANSA precisó que el empresario "ha dejado el hotel" de la ciudad del norte de Italia y "se dirigió a una residencia ubicada en la perfieria de la ciudad", donde esperará los alrededor de 45 días que demandará la confirmación de su extradición a Estados Unidos.