Macri: "Hay una sola candidata a gobernadora y no va a haber otro en este espacio"

 DyN 162
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Para cuando Francisco de Narváez oficializó el ocaso de precandidatura bonaerense, pasadas las 5 de la tarde, Mauricio Macri ya había declinado por enésima vez un eventual acuerdo con Sergio Massa, agitado desde hace días por operadores de uno y otro bando. Pero la novedad política de la jornada le sirvió al PRO para volver a rechazar una supuesta alianza con el ex intendente de Tigre.

La noticia llegó a uno de los salones del complejo Manantiales de Mar del Plata –propiedad del ministro Hernán Lombardi– en momentos en que la cúpula del PRO se aprestaba a darle los últimos retoques a una convención que en los papeles sirvió solo para proclamar el frente nacional electoral bajo el rótulo "Cambiemos", y que en los hechos fue utilizada por Macri para volver a mostrar la pureza partidaria con la que el jefe de Gobierno porteño piensa enfrentar las urnas de cara a las PASO de agosto.

Al momento en que el anuncio de De Narváez llegó a las playas marplatenses, el influyente secretario general del Gobierno porteño, Marcos Peña, y el intendente de Vicente López y jefe de campaña bonaerense, Jorge Macri, se apartaron a un costado del salón y compartieron la noticia, inesperada para algunos, previsible para otros. Enseguida, Peña tomó la palabra: "Esta presión que nos meten demuestra que estamos en el camino correcto". Macri advirtió un "gesto generoso" del "Colorado", pero también ratificó que "no había búsqueda de acuerdo".

Al cierre del cónclave, el propio jefe de Gobierno sentenció toda posibilidad de integrar a un "externo" a la disputa por la Gobernación: "Hay una sola candidata a gobernadora, única y no va a haber otro candidato en este espacio". Ya había hecho un pronunciamiento de similar tono al mediodía.

"Nosotros hemos sido siempre coherentes; creemos que realmente hace falta que venga un grupo nuevo de gente que no ha sido protagonista en estos últimos 25 años", dijo.

Si bien un sector del Gobierno porteño había ventilado durante la mañana que a la vuelta de Mar del Plata podían traerse por la autovía 2 el nombre del candidato a vicepresidente, la cúpula del PRO nunca pensó en definir el binomio presidencial en el complejo de Manantiales. Ese anuncio se reservó para la semana entrante. Coincidirá con la vuelta del empresario Nicolás Caputo, el más íntimo de los amigos del jefe de Gobierno y el más vital de los integrantes de la mesa chica del PRO, que vuelve al país el lunes tras un viaje de dos semanas por el exterior. El debate sigue entre optar por Gabriela Michetti o por Peña. Las chances de uno y otro están intactas.

El miércoles por la tarde, Macri se había encargado en privado de dinamitar, una vez más, las tibias negociaciones entre el PRO y el Frente Renovador, que todavía ilusionan a los más macristas de los massistas. A su vicejefa de Gobierno le insistió en que ella es su única candidata y que le sería imposible explicar en público un acuerdo con el ex intendente de Tigre. A uno de los ministros le confió las presiones externas –"Tengo mucha presión", le dijo por teléfono, pero le ratificó la decisión de seguir en la línea de la pureza PRO. Por la noche fue Jesús Cariglino, intendente de Malvinas Argentinas y uno de los más entusiasmados con una alianza que se aleja, el que escuchó de boca del propio Macri la negativa a ese acuerdo, también por teléfono. Fue después de la mateada que el intendente y Massa compartieron en los pagos del primero, y luego de que Cariglino le reconociera al jefe de Gobierno la "desesperación" del ex titular de la ANSES por sellar un pacto.

El PRO está decidido a jugar con esa desesperación de Massa, que el fin de semana deberá decidir su futuro: si reafirma su candidatura presidencial, si va por la gobernación bonaerense o si se vuelve a Tigre. En Mar del Plata, algunos dirigentes hasta celebraron la rendición de De Narváez.