Adrián Escandar 162
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 DyN 162
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El 14 de noviembre del 2012, la Cámara de Diputados de la Nación sancionó la ley 26.791 que estableció ciertas reformas al Código Penal, en las que se incorporó la figura del femicidio como agravante del delito de homicidio simple. Un mes después, la presidente Cristina Kirchner promulgó la normativa que endureció las penas hasta la prisión o reclusión perpetua a quien mate a su cónyuge, con atenuantes de 8 a 25 años.


Por aquel entonces, cuando el debate sobre la incorporación de dicha figura aún estaba en boca de toda la sociedad, el entonces ministro de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Zaffaroni, criticó la inclusión de este tipo de delitos y sostuvo que la nueva ley "no tendrá eficacia". "En la Argentina, nadie sale a matar a una mujer por ser mujer. Lo que tipificaron es una locura, no existe", había dicho el magistrado.


Sus declaraciones, brindadas el 2 de diciembre de ese año a un matutino porteño, despertaron una fuerte polémica y críticas incluso desde el propio gobierno. "No va a tener eficacia porque lo que tipificaron no existe. Va a tener eficacia respecto de travestis, transexuales, de la mujer no. Porque no hay casos. El homicidio por odio se produce contra minorías. La característica que tiene es que no importa el individuo. Hay dos lesiones: una al muerto y otra, por el metamensaje, a toda la colectividad", dijo el ex ministro de la Corte.


Consultado, entonces, sobre lo que sería más conveniente, Zaffaroni respondió que "lo que hay que hacer es agravar en situaciones de mayor vulnerabilidad. Sí fue correcto incorporar al conviviente". Asimismo, cuestionó los índices sobre el crecimiento de la violencia de género. Sostuvo que se desconoce "si la violencia de género es creciente. Creo que existió siempre".


Sostuvo que "la base del conflicto es el patriarcado". Al respecto, profundizó: "Y eso no lo vamos a cambiar de la noche a la mañana, porque es un cambio cultural. Yo no creo que haya más, creo que se desnormalizó. Pero cuidado, que la violencia intrafamiliar no se agota en la violencia de género. Empieza con una patada al perro y sigue con los chicos, los viejos y la mujer, que es sólo un capítulo. La violencia intrafamiliar es un grupo familiar que empieza a funcionar patológicamente y violentamente", ahondó.


Finalmente, y sobre el movimiento feminista, lo reconoció como "el más importante del siglo pasado" pero criticó su alcance real. "El feminismo conmueve a las bases del patriarcado, pero creer que el instrumento que ha generado el feminismo es el que va a servir para desarmarlo es un absurdo".