Anabella Reggiani 162
Anabella Reggiani 162

-"Mentime que me gusta" es el segundo libro que saca en dos años orientado en lanzar críticas hacia lo que usted llama "los medios dominantes". ¿Es su manera de desahogarse?

Sí, podría decirse que es una catarsis, pero antes que nada es mi responsabilidad en este debate que hoy día tenemos en Argentina sobre los medios escribir sobre el tema. Lo que no vale en el periodismo es mentir, las diferencias ideológicas tienen que estar siempre sobre la mesa, y han estado toda la vida. Pero lo que ha pasado en el periodismo en estos últimos años, fundamentalmente con el grupo Clarín y Nación, es la aparición de la mentira. Una relación perturbadora, inaceptable, inadmisible, enloquecida e inimaginable. Este conflicto con la verdad es un hecho nuevo en la Argentina, con un detalle que es el que quiero recoger en este libro: la permisividad de un buen sector de la audiencia, de espectadores y lectores, para que estas cosas sean así. Porque en la discusión política cuando la gente se queda sin argumentación, se sirve de cualquier cosa. La gente es la que consume, la que alimenta la forma absurda en la que el periodismo se lanzó a la mentira y al ridículo.

-¿Por qué es novedoso?

Porque el público nunca aceptó ni concibió que el periodismo mintiese. Era una regla, un contrato que hubo toda la vida. Los medios rompieron el contrato, pero después aquellos que eran las victimas de ese rompimiento, estuvieron de acuerdo en muchos casos con esa práctica. Hay un gran sector de la población que en su odio al Gobierno, en su espíritu neoliberal, en su deseo de volver al poder sea como sea, no le importa si ese deterioro, esa derrota que pretende, viene de la mano de la mentira. Acompaña esto, lo aplaude.

-¿En qué medios confía usted?

Creo que Página/12 es confiable, absolutamente confiable. A Tiempo Argentino no le he detectado mentiras, pero sí cierto sesgo, enmarcado en un debate con el gobierno de la Ciudad. Pero Página/12 podría decir enfáticamente que no miente.

-Volviendo a su nuevo libro, la tesis central pareciera ser que Clarín miente y los funcionarios del Gobierno son honestos. ¿Cree que no hay nada de verdad en, por ejemplo, las denuncias sobre Amado Boudou y Lázaro Báez?

La situación de Boudou es una cuestión estrictamente política. Para mí fue Néstor Kirchner, el Gobierno, el que decidió que Ciccone no podía quedar en manos de Bold, en donde estaban Scioli, Duhalde, y otras personas del difuso mundo de la provincia de Buenos Aires. Pero los medios de comunicación han atacado a Boudou sabiendo esto, porque si se lo enfrascaba como algo político se hubiese diluido, pero mostrarlo como parte de la corrupción de una sola persona es algo que da resultado. Yo sigo creyendo que lo de Boudou es un hecho estrictamente político. "-Hay que hacer esto? -¿Y quién lo hace? -Fulano de tal. -Que lo haga". Se puede objetar, pero al Gobierno. Y por eso el Gobierno lo defiende, de otra manera alguien que trata de estafar a sus propios compañeros, como sería el caso de Boudou, no estaría siendo defendido, le habrían soltado la mano.

-¿Y Lázaro Báez?

Las acusaciones en su contra son tan pobres... Lo de Hotesur también es un tema con el que no consiguen ser precisos. Cuando ves que primero decían que traían el dinero al sur, y después que lo llevaban desde el sur. Que primero buscaban en bóvedas y luego en bancos internacionales y Saychelles y no se encontró nada. Cuando te das cuenta cómo construyen estas mentiras, que exageran los poquísimos datos más o menos viables, entendés que siempre están mintiendo.

 Anabella Reggiani 162
Anabella Reggiani 162

-En estos últimos años se ha convertido en una figura divisiva. ¿Le duele lo que se dice sobre usted en los medios y las redes sociales?

A mí me duele todo, me aflige cualquier mentira. Recientemente, cuando el diario Clarín publicó una fotografía mía con uno de los hermanos Zacarías, sindicados como personas que tienen que ver con la efedrina, y con el Triple crimen, dijeron que había sido tomada en la puerta de la Casa Rosada "en los buenos tiempos". Pero la verdad es que la fotografía había sido tomada en la Plaza Próspero Molina en Cosquín cuando fui a hacer un programa que tenía que ver con la tercera edad, y como la tercera edad tiene algo que ver con la Anses, y este Zacarías trabajaba en el protocolo o algo por el estilo de la Anses, estaba recibiendo a quienes estábamos yendo a trabajar. No es fácil para un periodista asumir el riesgo de que alguien por la calle te diga que tenés que ver con los criminales, con la mafia, nada más porque a algunos se le ocurre que sos digno de estigmatizar de esa manera. Me dolió cuando inventaron que yo había dicho que las villas eran lugares que eligiría para vivir, sin poner el contexto debido en el cual estaba hablando, que era el de las personas que viven a 3 horas de la Capital. Yo había dicho que, en ese caso, como soy bicho de ciudad, prefería vivir en la villa, y estos medios enloquecieron, señalando que yo había dicho ese disparate, y eso me costó disgustos y enfrentamientos con la gente. Y luego conté que había tenido una discusión con una persona en Nueva York, y entonces inventaron que yo había sido escrachado. Me han presentado como una persona que no tiene desacuerdos con el Gobierno, cuando tengo muchísimos, pero solo toman lo que yo digo a favor. Es enloquecedor.

-¿Pensó alguna vez en tomar alguna medida?

Tomo medidas para tratar de informarme lo menos posible sobre lo que dicen de mí, y tengo a mi gente instruida para que solo me cuenten cuando el asunto es extremadamente grave. Esa es mi manera de protegerme. Ellos han envilecido la relación que yo tengo con la gente.

-¿Piensa que es irreversible esa situación?

Me parece que el costo máximo ya ha sido pagado, y va a ser igual gobierne quien gobierne. Yo creo que a ese sector odiador de la sociedad le va a provocar un gran alivio cuando gane el neoliberalismo. Se van a sentir liberados y les voy a importar muy poco. Y al sector que adhiere al kirchnerismo, la frustración le va a jugar también para que ni se ocupe de mi persona, y yo haré periodismo como lo hice siempre. Pero también creo que el tiempo cura, que el tiempo alivia.

-¿Cuál es la peor mentira que dijeron sobre usted?

Los medios establecieron una percepción falsa sobre mí. Han mentido diciendo que me habían comprado por 10 millones de dólares, han mentido sobre mi relación con el canal oficial, han mentido sobre lo que cobré en Telesur, como si además tuviese que arrepentirme de mi relación laboral con un canal internacional. ¿Qué se puede hacer contra eso? Esperar, esperar que se diluya, que vaya quedando clara la mentira. Yo soy un hombre que, gracias a mi profesión, conseguí una situación económica sencillamente asombrosa muchísimo antes que hubiera una discusión con el kirchnerismo. Es decir, soy una persona con una economía muy fuerte, obtenida durante 30 o 40 años de ganar dineros inimaginables de relator de fútbol, con mis trabajos televisivos, y lo he hecho enfrentándome a aquellos que me podían dar un trabajo todavía mejor, peleándome con el grupo Clarín... Yo podría haber estado ahí, soy apetecible, pero preferí quedarme afuera y darles pelea.

"Mentime que me gusta", de Víctor Hugo Morales (Sudamericana).