EFE 163
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El grupo terrorista Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) tomó hoy el control de nuevas zonas en el desierto central sirio, donde se ubica la provincia de Homs, fronteriza con Irak, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Forma parte de una avanzada general del grupo yihadista, que en los últimos diez días tomó la milenario ciudad de Palmira, en Siria, y la estratégica Ramadi, en Irak; y que ha cuestionado la eficacia de la ofensiva militar por parte de la coalición internacional encabezada por Estados Unidos.

Hoy, los extremistas avanzaron por la carretera que une la ciudad monumental de Palmira -cuyo control tomaron el miércoles- con Damasco, y se hicieron con el dominio de unas minas de fosfatos y unas viviendas adyacentes en el área de Jinifis, también en Homs.

La ofensiva del grupo sobre Siria comenzó el pasado día 13 en el este de Homs, donde han conquistado las localidades de Al Ameriya, Sujna y Palmira, así como los campos de gas de Al Arak y al Hil y la zona de Sauana, entre otros.

Además, tienen en su poder el paso fronterizo hacia Irak Al Walid, también conocido como Al Tanf, que limita con la provincia iraquí de Al Anbar.

La toma de la ciudad de Palmira, en tanto, no se llevó adelante sin resistencia: La fuerza área siria lanzó ataques contra edificios capturados por el Estado Islámico, en medio de temores de que los insurgentes destruyan las famosas ruinas romanas de la urbe situada en el desierto.

ISIS ha ejecutado a al menos 217 personas, incluyendo a niños, desde que se desplazó al área de la milenaria ciudad, según el Observatorio con sede en Gran Bretaña. Además, unos 300 soldados murieron en combates antes de que la ciudad fuera capturada, según el grupo de monitorización.

Hace cuatro días, el Observatorio informó a través de un informe que ISIS ya controla más del 50 por ciento del territorio sirio, que equivale a 95.000 kilómetros cuadrados, tras los recientes avances. El grupo está presente en nueve provincias sirias: Homs, Al Raqa, Deir al Zur, Al Hasaka, Hama, Alepo, Damasco, Rif Damasco y Sueida.

Los yihadistas dominan la mayoría de los campos de gas del país, menos el yacimiento de Al Shaer, en el este de Homs y en manos del régimen, y el de Ramilan, que controlan las Unidades de Protección del Pueblo -milicias kurdo sirias-, en Al Hasaka.

Los especialistas aseguran que el avance de los yihadistas estuvo favorecido desde sus orígenes por la delicada situación del país, que atraviesa desde principios del 2011 una guerra civil entre los rebeldes y el gobierno de Bashar Al Assad.

Por su parte, en la iraquí Ramadi, el Estado Islámico reforzaba el lunes su control desplegando a sus combatientes para enfrentar a las fuerzas de seguridad y a grupos paramilitares que lograron varios avances en la capital provincial, entre ellos, la recuperación de un área rural a unos 20 kilómetros al sur de la ciudad y a escasa distancia de Bagdad.

"Las fuerzas iraquíes simplemente no mostraron voluntad alguna de combatir"

La caída de Ramadi en poder de los insurgentes es el revés más significativo para las fuerzas iraquíes en casi un año y ha proyectado dudas sobre la efectividad de una estrategia liderada
por Estados Unidos
para combatir al grupo militante suní.

Las victorias casi simultáneas contra las fuerzas de Irak y Siria han forzado a Washington a examinar su estrategia, que conlleva

bombardeos aéreos pero deja los combates terrestres a las fuerzas locales.

En una fuerte crítica a Irak, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter, acusó al Ejército iraquí de permitir que Ramadi cayera en poder de una fuerza enemiga mucho más pequeña.

"Las fuerzas iraquíes simplemente no mostraron voluntad alguna de combatir", dijo el domingo al programa State of the Union de CNN.

Casi un año atrás, ISIS proclamó en los territorios bajo su control de ambos países la existencia de un califato islámico.