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El Tribunal Oral en lo Criminal Nº 22 condenó al agente de la Policía Metropolitana Enzo Fabián Álvarez a prisión perpetua por el homicidio del joven Bruno Germán Pappa, de 26 años, en un hecho ocurrido en septiembre de 2011.

Conformado por los jueces Patricia Cusmanich, Sergio Paduczak y Ángel Nardiello, el tribunal decidió condenar al efectivo policial al considerarlo responsable del delito de "homicidio agravado por haber sido cometido por un miembro de las fuerzas policiales en abuso de sus funciones".

La querella, que actúa en representación de la hija de Pappa –quien al momento de su muerte, estaba a cuatro meses de nacer–, también había solicitado prisión perpetua para el acusado. Según informó el portal Fiscales, los jueces también ordenaron remitir la pistola de Álvarez a la Policía Metropolitana.

Los fundamentos de la sentencia se darán a conocer el próximo viernes 28 de mayo. El hecho ocurrió el 8 de septiembre de 2011, cuando Álvarez persiguió por más de una cuadra a Pappa luego de que la víctima le robara un bolso en la esquina de Leiva y Lemos, en el barrio porteño de Caballito.

El efectivo dio la voz de alto, mientras sacaba su arma y la ponía en condiciones de disparar. Pappa iba en una bicicleta, se cayó y en ese momento el imputado aprovechó para dispararle y con la ayuda de otras personas, según contaron testigos, Álvarez redujo a la víctima.

Cuando el joven ya estaba en el suelo, y según uno de los testimonios, con una rodilla apoyada sobre él, le disparó en la cara a una distancia de entre 10 y 15 centímetros, tal como confirmaron varios peritos durante la instrucción.

El ahora condenado había argumentado que el disparo fue producto de un forcejeo entre ambos; pero en su alegato, el fiscal Martínez Burgos había considerado que la hipótesis quedaba "totalmente desvanecida" ya que la víctima estaba en un estado de "indefensión total".

En la causa la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación participó como querellante y a través de un comunicado, señaló que "el estado policial permanece los 365 días del año para los efectivos, estén o no cumpliendo funciones propias de la Fuerza".

"La sentencia sienta un importante precedente en el juzgamiento de casos de violencia policial, ya que se trata de la primera condena a un miembro de las Fuerzas de Seguridad, y primera condena a un efectivo de la Metropolitana, que considera que el policía se encontraba en cumplimiento de sus funciones al momento del hecho, a pesar de que no se encontraba cumpliendo servicio", se indicó en el comunicado.

El día que el policía de la Metropolitana mató a Bruno, los vecinos apedrearon una sede de esa fuerza ubicada en las cercanías, en Guzmán y Jorge Newbery. Fueron repelidos por los efectivos con balas de goma y gas pimienta. Al día siguiente el superintendente de Seguridad Comunitaria de la Metropolitana, Ricardo Pedace, justificó al policía Enzo Álvarez. Dijo que el agente "se defendió" y que el arma de plástico que llevaba el joven asesinado era una réplica. "Para saberlo había que tener un conocimiento muy acabado de la parte balística y de armamentismo", afirmó.