Con 17 años ya tiene 50 causas penales. Sus padres no saben qué hacer: están desamparados. Dicen haber dado lo imposible para salvarlo. Suplicaron por ayuda en el único centro de rehabilitación para adictos en Catamarca para que "Coki" pueda "volver a ser el chico que era" antes de incursionar en el oscuro mundo del consumo de pastillas, desde ansiolíticos hasta otros tipos de psicofármacos más alcohol.

Sergio Dante Lobo (39) es el padre de familia y quien más agotó los recursos por recuperar a su hijo. No solo contiene psicológicamente a su esposa María Lucía Nieva (41), sino que además lidia con –lo que acusa- "ausencia del Estado". En diálogo con Clarín, contó que su hijo empezó a robar en la casa de los vecinos de la localidad de Piedra Blanca para comprar y consumir. En cuatro años, perdieron el control de la situación y el chico se les fue de las manos. Probaron con echarlo de la casa, con hablarle para hacerlo recapacitar, con rogarle al Centro de Salud Integral de Catamarca para que lo internaran, pero nada.

"Le hablamos un montón, pero la droga ya lo había hecho cambiar mucho", lamentó Sergio. "Llegaba borracho a casa. Un día lo llevé al Hospital de Niños y nunca me voy a olvidar lo que me dijo el pediatra: '¿No se estará drogando?' Juro que se me cayó el alma al piso", agregó el padre desesperanzado en Clarín. Luego, el joven perdió el trabajo porque faltaba mucho y era constantemente demorado por la Policía o puesto a disposición de un Juzgado de Menores por los delitos. Su padre, iba una y otra vez a rescatarlo, pero en cuestión de días la historia volvía a repetirse.

Por su parte, la mamá dijo estar destrozada. Está sin trabajo porque "faltaba mucho" por atenderlo a él, quien generalmente deambulaba por las calles ya que vivía de la venta ambulante para seguir consumiendo. "Si alguien nos hubiera abierto una puerta, si lo hubieran recibido en algún lugar para rehabilitarlo cuando él era más chico, ahora sería otra cosa. Si no recibe tratamiento, en cuanto lo dejen salir "Coki" (del Centro de Menores) volverá a lo mismo", se quejó Sergio.

La falta de presupuesto y de centros de rehabilitación es una problemática que afecta a todo el país. La renuncia del sacerdote Juan Carlos Molina al frente de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) desató una ola de quejas y denuncias por parte de ex funcionarios que acusan que la situación "es triste". Al respecto, el ex viceministro de Desarrollo Social de la Nación Daniel Arroyo confesó la semana pasada en Infobae TV que la situación es crítica: "La salida de Molina del Sedronar confirma que estamos en el peor momento en términos de adicciones y narcotráfico en Argentina", dijo.

Arroyo confirmó que la situación del consumo de drogas empeora año tras año y denunció que el país no cuenta con las herramientas suficientes para combatir la problemática. Otro de los puntos que resaltó es que el presupuesto que recibe Sedronar no alcanza para atender y tratar a todas las personas con adicciones en el país. "Hay que crear 200 centros de prevención de atención a las adicciones", dijo. Y seguidamente develó que un chico de bajos recursos económicos que hoy debe tratarse no tiene cómo ni dónde. "Los hospitales públicos son expulsivos", acusó.

Por su parte, el ex titular del Sedronar Eduardo Amadeo coincidió con Arroyo en la falta de presupuesto y reveló: "Gasta lo mismo que la Ciudad de Buenos Aires. No existe en términos presupuestarios. Solo cuenta con 1.500 becas de tratamiento para toda la Argentina, o sea cero. Nos dicen que no tienen presupuesto y nos pelotean de un lado para el otro".