AFP 163
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El grupo terrorista Estado Islámico (ISIS, por sus siglas inglés) se encontraba este jueves a las puertas de la antigua ciudad siria de Palmira, lo que hace temer que los yihadistas la arrasen como ya hicieron con otras joyas del patrimonio cultural de Siria e Irak.

"Palmira está amenazada", indicó a la agencia AFP Rami Abdel Rahman, director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), con sede en Gran Bretaña. "La batalla tiene lugar dos kilómetros al este de la ciudad, después de que el grupo ISIS se hiciera con el control de todos los puestos del ejército entre Al Sujna y Palmira".

El valor histórico de este oasis situado a 240 kilómetros al noreste de Damasco es inestimable, ya que alberga las ruinas monumentales de una ciudad que fue uno de los más importantes centros culturales del mundo antiguo y que ha sido declarada patrimonio mundial de la Unesco.

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Su arquitectura conjuga las técnicas grecorromanas, con las tradiciones locales y la influencia persa, según esta agencia de la ONU.

"Acabo de hablar por teléfono con mis colegas en Palmira, me han confirmado que (los yihadistas) están a dos kilómetros de la ciudad. La Aviación los bombardea y espero que esos bárbaros no entren en el interior de la ciudad", afirmó Mamun Abdulkarim, director de las Antigüedades y Museos Sirios.

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"Si el ISIS entra en Palmira, significará su destrucción, una catástrofe internacional" y "la repetición de la barbarie y el salvajismo que se produjo en Nimrud, Hatra y Mosul", advirtió, en alusión a los sitios antiguos atacados por los yihadistas en los últimos meses en Irak.

Los rebeldes tuvieron el control de la ciudad hasta septiembre de 2014, cuando el Ejército sirio la recuperó. Durante los combates, el templo de Baal sufrió desperfectos por los disparos de artillería.

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110 muertos en los combates

Talal Barazi, gobernador de la provincia de Homs, a la cual pertenece Palmira, explicó que, tras la caída de Al Sukhna el miércoles, 1.800 familias huyeron hacia Palmira, donde se han abierto tres centros de acogida.

Desde la noche del martes, los combates en esta zona han dejado 110 muertos, 70 de los cuales son miembros de las fuerzas de seguridad del régimen y el resto, yihadistas.

Entre los últimos se encuentra Abu Malek Anas al Nashwan, aparecido en un video del Estado Islámico mostrando la decapitación en abril de 28 etíopes en Libia, según sitios extremistas.

Un video difundido hace un mes en las redes sociales mostraba a los yihadistas destrozando el sitio arqueológico iraquí de Nimrud, joya del imperio asirio fundado en el siglo XIII, y antes habían atacado Hatra, ciudad de 2.000 años de antigüedad, y el museo de Mosul, en el norte de Irak.

En Siria, los combatientes extremistas han destruido patrimonio de Raqqa, Mari, Dura Europos, Apamea, Ajaja (noreste) y Hamam Turkoman, cerca de Raqqa.

"Los pillajes y la destrucción de sitios arqueológicos han alcanzado una escala sin precedentes" este año, alertó el miércoles la directora general de la Unesco, Irina Bokova, en una conferencia en El Cairo.

Abdulkarim, sin embargo, aseguró no haber recibido ninguna llamada o invitación a la conferencia. "Pese a lo que ocurre aquí en Palmira, la Unesco guarda silencio", lamentó.

En el resto de Siria, 39 personas murieron el miércoles durante los bombardeos del Ejército en tres localidades rebeldes en el sur de la provincia de Alepo, según el OSDH.