NA 162
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Durante semanas, Elisa Carrió había afirmado que aportaría a la fiscal Viviana Fein información que permitiría esclarecer la trastienda de la muerte de Alberto Nisman. Para la diputada, la mañana de este martes fue intensa: declaró ante Fein por más de tres horas y presentó un escrito de más de treinta páginas.

En el texto, define al caso Nisman como un "tercer atentado" junto a los de la AMIA y la Embajada de Israel, el fruto de un cambio de viento geopolítico con respecto a Irán y las políticas nucleares. Relató una supuesta relajación intencional de la custodia de Nisman en Le Parc en las horas previas a su muerte. Con respecto a Irán, Carrió hizo hincapié en un punto complejo: las supuestas conexiones del caso con elementos inteligencia de la República Islámica presentes en Uruguay. En esta cuestión, el enigmático Moshen Rabbani, ex consejero cultural de la embajada iraní en Buenos Aires y señalado por Nisman como un posible instigador del atentado a la AMIA, se vuelve una figura central.

Carrió asevera en el texto: "Como surge de la causa del atentado de la AMIA, parte del atentado fue planificado en Uruguay. Las conexiones de la inteligencia iraní presente en Uruguay con el atentado de la AMIA fueron muy estrechas y todo indicaría que también tuvo un rol crucial en la muerte del fiscal Nisman. De hecho, el fiscal solicitó en varias oportunidades colaboración a jueces de Uruguay porque su hipótesis era que el acto terrorista se planificó en Montevideo. Como sostiene un medio periodístico uruguayo, Nisman le pidió colaboración al juez especializado en Crimen Organizado sobre una casa ubicada en la calle Rivera".

Esta casa, siempre según el relato de Carrió en su escrito, fue comprada por la embajada iraní en 2006. Allí habría vivido Rabbani meses antes del atentado a la AMIA. Luego, el escrito se convierte en una larga lista de funcionarios iraníes, con Montevideo y su embajada como foco, de cara al atentado de 1994. Menciona que el fiscal Nisman había denunciado oportunamente que Mohammad Mehdi Pourmohammadi, acreditado como embajador del régimen en Uruguay el 11 de agosto de 1987, "tenía antecedentes en el tráfico de armas e implicación en actividades ilegales", y que "el siguiente embajador en tierras charrúas, Mohammad Ali Sarmadi-Rad, fue identificado como oficial de Inteligencia".

escrito carrio.pdf

Carrió continúa con sus citas a Nisman: "Asimismo, advirtió que el secretario de primera, Ahmad Abousaedi, 'fue sindicado por un testigo como perteneciente al Cuerpo de 20 Guardianes de la Revolución, encargado del planeamiento local en cada futuro atentado'. 'No deja de resultar sugestivo que esta persona haya ingresado a la República Argentina el 18 de junio de 1994, exactamente un mes antes del atentado contra la AMIA', sostuvo".

Hubo elementos más recientes, por otra parte: "En consecuencia, esta presencia de la inteligencia iraní en Uruguay es de larga data, y continúa en la actualidad. En este sentido, se entiende el episodio de Ahmed Sabatgold, agregado político de la embajada de Irán en Uruguay. En noviembre del 2014, cerca de la antigua sede de la embajada de Israel, se halló un maletín que resultaba estar vacío. El 10 de diciembre, el Ministerio de Relaciones Exteriores, en oportunidad de constatarse un auto con matrícula diplomática le transmitió a la embajada de Irán que eso era inadmisible. La filmación del auto iraní fue realizada por el Mossad y la embajadora de Israel lo entregó a la cancillería", dice Carrió en el escrito presentado ante Fein.

Y sigue: "Sin embargo, la cancillería no comunicó que quien se encontraba en el auto era el confeso antisemita Ahmed, quien tres días antes de efectuarse la queja del gobierno uruguayo a la embajada de Irán, el 7 de diciembre de 2014 ya había abandonado la República Oriental".

Para la diputada y precandidata a presidente, toda esta suma de nombres y prontuarios es por lo menos sugerente: "Considero de suma importancia, en este orden de ideas, que se investigue si esta constante presencia de la inteligencia iraní en Uruguay guarda relación con la muerte del fiscal Nisman, teniendo en cuenta las amenazas de muerte que pesaban sobre él por parte de iraníes, imputados por el propio fiscal", concluye en el texto.