El autor es precandidato a Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por el Frente para la Victoria

El gobierno de Mauricio Macri mantiene las mismas estructuras de personal desde el año 2003. Las promesas e inclusive los compromisos firmados en convenios colectivos fueron incumplidos sistemáticamente año tras año.

No podemos omitir la situación laboral en la que están insertos los trabajadores de la Salud. Por ejemplo, los concurrentes trabajan más horas de las que les corresponden por ley, sin sueldo, ART ni contribuciones sociales.

Los recortes en salud, así como las crisis en los hospitales y centros de salud, se evidencian por circunstancias como incendios, pérdidas de gas, cierre de salas y de servicios. Esto sumado a la falta de insumos y los recortes salariales a más de 15.000 personas. Asimismo, más de 2000 cargos fueron concursados y aún no tienen financiamiento.

Por otra parte, el ministerio de Salud eliminó las suplencias de guardia, que no son otra cosa que despidos encubiertos, por medio de la Resolución Nº 1657/13. Esta disposición afectó en forma directa el servicio del SAME.

Además, los programas relacionados a derechos sexuales representaron sólo el 0,004 % del presupuesto durante el año 2014. Se visualiza que las partidas presupuestarias durante el gobierno PRO se subejecutan, esto quiere decir que no se utiliza la totalidad de los recursos que fueron autorizados por la Legislatura para un ciclo. En 2013 se ejecutó el 77% del monto, en 2014 sólo el 40% de lo destinado a obras.

El Gobierno porteño vacía y destruye la Salud Pública mientras incrementa el presupuesto en publicidad. Es alarmante que la mortalidad de bebés aumentó más de un 20 por ciento desde que comenzó la gestión del actual jefe de gobierno, Mauricio Macri: en la actualidad asciende a 8,9 por mil.

La Ciudad prioriza la publicidad, las calles están teñidas de los colores partidarios del PRO. El gasto en propaganda oficial de 2015 es 14 veces más de lo que era en 2007. En 2014, se utilizaron 439 millones, el palacio legislativo autorizó para este período 848 millones de pesos, un incremento del 93% de la partida.

Asimismo, durante la gestión de Macri, la salud pasó de ser a un derecho a ser un negocio. La compra de medicamentos para todos los hospitales y centros de salud se concentran en dos drogerías, quienes le venden al GCABA a un 35% más caro respecto al precio de los laboratorios. Asimismo, la distribución de esos medicamentos también está tercerizada. Como si fuera poco, la "farmacia clínica", o sea el seguimiento de las drogas suministradas a los pacientes, la realiza una "comisión evaluadora", que tiene un perfil más comercial que médico.

Por otra parte, el mantenimiento de hospitales y Centros de Salud se encuentra totalmente privatizado, en manos de empresas que son "asiduas ganadoras de licitaciones porteñas" y que, curiosamente, están muy ligadas a la gestión PRO mediante sus dueños o directivos, como es el caso de Nicolás Caputo y Benito Roggio, entre otros.

Trabajadores y pacientes son sometidos a la desidia del Estado porteño, que prioriza el Sistema Privado de Salud y los negocios ante el Sistema Público. Defender la salud pública y la atención de calidad es nuestra responsabilidad, para garantizar los derechos constitucionales de la ciudadanía.