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"Para mí, no hay ninguna duda de que comparto una culpabilidad moral", declaró el antiguo SS, de 93 años, durante la audiencia. "Pido perdón", agregó. "En cuanto a la cuestión de la responsabilidad penal, les corresponde a ustedes decidir", dijo a los jueces. Gröning se expone a una pena de entre tres y 15 años de prisión.

Luciendo un jersey sin mangas, camisa blanca de rayas y gafas doradas, el anciano entró en la sala con sus dos abogados, antes de levantar su andador con un gesto vivo para instalarse. Expresándose con seguridad, su declaración ocupó la mayor parte de la mañana.

La audiencia, celebrada en una sala de espectáculos a causa de la gran afluencia de medios de comunicación de todo el mundo y de la presencia de 67 partes civiles, sobrevivientes y descendientes de las víctimas, se abrió con la prestación del juramento de tres intérpretes, que llevaron a cabo una traducción simultánea de los diálogos en inglés, hebreo y húngaro.

Tras la lectura del acta de acusación, Gröning se presentó y contó su adhesión voluntaria a las Waffen SS, en octubre de 1940, su primer puesto en la administración antes de ser transferido a Auschwitz en 1942, donde debía recolectar y clasificar el dinero de los deportados para enviarlo a Berlín.

Describiendo la vida cotidiana en Auschwitz, se esforzó por marcar la diferencia entre su trabajo y el de los guardias que estaban directamente implicados en el exterminio, asegurando que su tarea consistía principalmente en "evitar los robos" en los equipajes de los deportados, objeto de un importante "mercado negro" en el interior del campo.

Además recordó que solicitó ser transferido al frente, en vano, en tres ocasiones, antes de obtener el visto bueno en el otoño de 1944.

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Habrá más juicios

Este proceso judicial es el primero en poner a prueba una flamante argumentación legal alemana, desencadenada por una nueva oleada de investigaciones sobre sospechosos de crímenes de guerra nazis. La fiscalía alega que cualquier guardia de un campo de exterminio puede ser acusado de complicidad con los asesinatos registrados allí, aunque no haya pruebas de su participación en una muerte concreta.

"Ayudó a que el régimen nazi se beneficiara de forma económica", indicó la acusación, "y apoyó los asesinatos sistemáticos".

Hay 11 investigaciones abiertas contra ex guardias de Auschwitz, y se han presentado cargos en tres de esos casos, incluyendo el de Gröning. Mientras que otros ocho ex guardias del campo de exterminio de Majdanek también se hallan bajo investigación.

Eva Pusztai-Fahidi, sobreviviente de Auschwitz y co-demandante, que tiene previsto testificar, le dijo a la prensa antes del juicio que nunca es demasiado tarde para pedir justicia, ni siquiera 70 años después que terminara la guerra. "Llevamos mucho tiempo esperando este juicio", aseguró.

Entre los que aguardaban este martes para entrar en el tribunal había varios neo nazis conocidos, así como también activistas contrarios al nazismo que sostenían un cartel con las palabras "solidaridad con las víctimas de la era nazi".


 AFP 163
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