Nicolás Stulberg 162
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Nicolás Stulberg 162
 Nicolás Stulberg 162
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La entrevista fue grabada en LAB Café (Humboldt 1542). Nicolás Stulberg 162
La entrevista fue grabada en LAB Café (Humboldt 1542). Nicolás Stulberg 162
 Nicolás Stulberg 162
Nicolás Stulberg 162

Aníbal Ibarra se mueve con soltura. En el primer contacto con cuatro periodistas de Infobae saluda a todos con una sonrisa y rompe el hielo con una frase que descoloca: "Me estoy entrenando porque escalo montañas y eso exige un buen estado físico".

Hacer cumbre a 6.000 metros de altura parece un desafío menor si se lo compara con el nuevo objetivo que se propone: volver a ser jefe de Gobierno por tercera vez, pese a cargar con la mochila de haber sido destituido por la tragedia de Cromañón. Tiene claro que es complicado, pero jura que tiene fe porque "los números dan bien".

A segundos del inicio de la entrevista que se realiza en un bar de Palermo, se acomoda en la cabecera de la mesa, pide un café espresso y dice que está dispuesto a "charlar de lo que quieran". Admite que volver a la primera plana de la pelea electoral -como uno de los siete precandidatos del Frente para la Victoria- lo motiva. Y asegura que está "cabeza a cabeza" con Mariano Recalde, su principal rival en la interna kirchnerista.

"Aníbal sí les gana", garantizan los carteles que promocionan su candidatura, en una obvia referencia al macrismo. Pero Ibarra sabe bien que eso parece una utopía porque en el ambiente (y en cada entrevista) sobrevuela el fantasma de Cromañón. Por eso se adelanta y tira el tema sobre la mesa antes de que se lo recuerden. Lo exorciza.

"Fue una tragedia tremenda, dolorosísima, que a mí me marcó de por vida. Pero el macrismo y otros, incluso de adentro, lo aprovecharon políticamente: cerraron con Jorge Telerman (entonces era su vicejefe de Gobierno) y se quedaron con el poder. En eso fue exitoso el macrismo", rememora con un dejo de amargura.

Jura que en este nuevo intento por volver a gobernar la Ciudad "no hay odio ni revancha", pero el tema lo estremece: "A mí ni siquiera me citaron de la Justicia, eh... No esperaron, actuaron rápido y se quedaron con el gobierno. Yo creo que hay que entrar con los votos e irse con los votos".

A casi una década de su destitución, el legislador porteño recuerda que sufrió "un bombardeo mediático" que lo llevó a vivir "algunas situaciones incómodas" en la vía pública, pero marca una diferencia relevante: "En este caso sólo fueron contra mí. Yo no le dije a (Mauricio) Macri que se tenía que ir cuando lo procesaron por asociación ilícita; tampoco cuando ocurrió lo de Iron Mountain o lo del boliche Beara".

Ibarra mira fijo a los ojos de su interlocutor cuando habla, refuerza los tonos y enfatiza con las manos para expresar que, pese a todo, nunca se le pasó por la cabeza abandonar la política: "Hice todo lo mejor que pude, siempre di la cara y fui respetuoso con el dolor de los padres, nunca voy a polemizar con ellos".

"Además, si en las elecciones posteriores hubiera sacado el 0,2%, todavía... pero en 2007 me presenté y mi lista fue la segunda más votada. Hay candidatos que sacaron menos del 1% y siguen presentándose. Puede haber gente que quiere que me retire de la política, pero hay otra que no y me vota", resalta Ibarra.

A un costado de la mesa, los dos asesores de prensa que lo acompañan a todos lados escuchan las preguntas con atención y sonríen ante cada salida elegante del legislador que se declara "kirchnerista y defensor del modelo por convicción, no como otros que se acercaron al calor del poder".

Un sorbo de café pone un freno y sugiere una vuelta de página. El clima se distiende. Es tiempo de hablar de las PASO porteñas: Ibarra siente que tiene "un plus" sobre el resto de los candidatos porque fue jefe de Gobierno dos veces y sus contrincantes no conocen la cocina del cargo. "Yo le gané a (Domingo) Cavallo, le gané a (Mauricio) Macri y estuve ahí adentro, sé lo que se puede hacer y lo que no. Así que estoy en condiciones de vencer al PRO en segunda vuelta", vaticina.

El optimismo no implica negación de la realidad: Ibarra reconoce que bajo su gestión "la Ciudad estaba llena de baches", pero explica que la falta de recursos (sobre todo tras la crisis de 2001) lo obligó a priorizar "el aumento de las becas" escolares. Por eso considera que su mejor campaña es recordar las cosas que hizo cuando lideró la CABA, cuando su presupuesto de "3.000 millones de dólares" era ínfimo al lado de "los 10.000 que hoy tiene Macri". "Así hice tres líneas de subte y tenía otras tres en licitación", recuerda.

Sueña con dar el golpe, aunque admite que perdió buena parte de las votantes femeninas porque ya no está "en las mismas condiciones" estéticas que hace 9 años. De todos modos afirma que no es "para nada coqueto" y jura que ya no lo mortifica la escasez capilar: "Eso fue en otro momento, hoy me preocupa correr 10 kilómetros en menos de una hora porque no puedo bajar ese tiempo".

Los tiempos de ocio los dedica al deporte: además de entrenar, juega varias veces por semana al fútbol y va a ver a River cada vez que el equipo de Marcelo Gallardo se presenta en el estadio Monumental. También lee y mira series, pero evita House of Cards. "Tiene mucho que ver con la política y me produce una cuestión... yo soy medio inocente, soy un pichi en eso. Así que no la miro porque tal vez aprendo cosas que no me gustan", fundamenta.

El tiempo del humor se agota, al igual que una entrevista que ya lleva 48 minutos. Sólo queda tiempo para la última pregunta: "¿Si en caso de perder es mi última postulación a jefe de Gobierno? Una cosa es sacar el 0,2% de los votos y otra obtener un resultado muy distinto. En cualquier contexto, seguiré escalando, leyendo y jugando al futbol, así que...". Está claro, Ibarra intentará una y otra vez subir a la cima de la montaña, por más empinada que parezca.

Participaron del café:

- Leonardo Tagliabúe (@leotagliabue)

- Juan Graña (@juangraa)

- Marcos Quintans (@MQG)

- Federico Mayol (@fedemayol)

La opinión del barista:

Producción:

Mariana Dahbar

Alejo García Sosa

Diego Barbatto

Marcelo Tubello

El look: