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"¿Ya cerramos? Se estaba poniendo linda la cosa". Gabriela Michetti sonrió, distendida, y miró hacia la tribuna de cuatro escalones repleta de funcionarios y dirigentes del PRO, asesores, familiares y periodistas, detrás de las cámaras. Pegada a su pareja, el empresario Juan Tonelli, y su hijo Lautaro, Silvina, hermana de la senadora, le levantó el pulgar, satisfecha.

Cuando parecía que empezaba a asomar la munición gruesa de un tímido, parejo y amigable debate, los periodistas Marcelo Bonelli y Edgardo Alfano dieron por finalizado el tercer y último bloque, dedicado al desarrollo urbanístico, el transporte y la infraestructura. Fue ahí, en el minuto final, cuando la precandidata a Jefa de Gobierno porteño fue sorprendida por su contrincante, el jefe de Gabinete local, Horacio Rodríguez Larreta. "Quiero pedirle a Diego Santilli, mi amigo, que me acompañe como compañero de fórmula", reveló el funcionario y precandidato del PRO, ante la mirada atónita de Michetti y unos tibios aplausos que afloraron de la platea. "¡Bien ahí!", se escuchó gritar a la actual vicejefa, María Eugenia Vidal, más flaca que de costumbre, en los estudios de "A dos voces", en TN, donde esta tarde se grabó el tradicional programa en las vísperas de la elección.

El anuncio de Rodríguez Larreta, que se formalizará en caso de vencer en la interna macrista el próximo 26 de abril -los candidatos de las primarias porteñas no llevan candidato a vice: los ganadores y los que superen el mínimo requerido recién deben presentar sus acompañantes dos días después, el martes 28- buscó el golpe de efecto mediático, y cortó con la monotonía de un debate que recién en los minutos finales amagó con ponerse áspero. En la previa y durante los cortes, los responsables de comunicación del PRO se habían encargado de quitarle dramatismo y tensión a un debate azuzado con dardos cruzados de uno y otro lado. "No se ilusionen, no es más que eso", juró y sonrió uno de los principales estrategas de comunicación del Gobierno porteño en la mitad del último bloque, después de que el jefe de Gabinete repitiera por tercera vez que él se reúne todas las semanas con los vecinos. "En vez de proponer proyectos yo prefiero escuchar a los vecinos", disparó Rodríguez Larreta. "Yo también recorro los barrios", contestó Michetti, en uno de los pocos cruces. Detrás de cámara, todo el staff PRO también buscó mostrar unidad y armonía, tras varias semanas de zona liberada y de los dichos del ecuatoriano Jaime Durán Barba al diario La Nación, el último fin de semana. El principal gurú del macrismo ninguneó a la senadora -"es una militante más", chicaneó- y dijo que el diputado Federico Pinedo, aliado de Michetti, parecía padecer de la enfermedad de alzheimer.

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El debate, que se grabó a partir de las 18, se dividió en tres bloques. Relación Ciudad y Nación, desarrollo social y seguridad el primero. Educación, pobreza e inclusión el segundo, y desarrollo urbanístico, transporte e infraestructura el tercero. En cada uno de ellos, ambos candidatos tuvieron un minuto y medio para exponer sus ideas, un minuto más como respuesta a lo planteado por el otro, y nueve minutos finales de intercambio libre. De los dos, Michetti fue la que más se excedió del tiempo pautado.

"Lamentablemente no se pudo hacer el debate en las comunas", apuró la senadora en el tercer bloque, mientras mostraba algunas láminas con proyectos para los diferentes barrios y comunas, y hacía referencia a la invitación a intercambiar propuestas en cada rincón de la Ciudad, que Rodríguez Larreta rechazó. Fue ahí donde el jefe de Gabinete recordó por tercera vez que él habla cara a cara con los vecinos entre tres y cuatro veces por semana desde hace ocho años: "Participé en más de mil reuniones".

La respuesta de la senadora no se hizo esperar. "¿Vamos a dar lucha contra el narcotráfico y la corrupción al frente?", preguntó la candidata, que durante todo el debate intentó nacionalizar su discurso, una estrategia muy diferente a la de su contrincante, que le imprimió un tono absolutamente municipal a sus dichos. "Bueno, surgió la primera diferencia de la noche. Son visiones diferentes, y está todo bien", aclaró Rodríguez Larreta, que miró fijo a la ex vicejefa. Ella respondió, al instante: "Vamos a tener una altura política para eso... no porque crea que vos no la tengas". Su hermana Silvana arqueó las cejas.

Más allá de esos tímidos cruces, todo fue demasiado armonioso. Durante el primer bloque, la senadora mostró bajó sus cartas: hizo especial hincapié en la lucha contra el narcotráfico. "Los invito a que imagen a Mauricio en la Nación y a mí en la Ciudad. El problema, la lucha contra el mal, es el narcotráfico, lo que roba el futuro de nuestros hijos. Ese es el verdadero problema", se explayó ella. Y habló de la creación de un sistema nacional de lucha contra el crimen organizado, con interacción de la Nación y de todos los distritos.

Rodríguez Larreta asintió, pero aseguró que la clave está en la lucha contra la inseguridad. "Buenos Aires es la ciudad de todos los argentinos, tenemos que trabajar en forma más integrada, no solo entre los barrios, sino en la provincia, con la Nación y con el mundo. Imaginate lo que podríamos llegar a hacer si pudiéramos trabajar en forma conjunta con el gobierno nacional", explicó. Y se refirió, además, a los reiterados cortes de luz y de agua sufridos por los vecinos, uno de los ejes de campaña que había planteado en las últimas semanas.

En el segundo bloque, dedicado a la educación, la pobreza y la inclusión, ambos coincidieron: hablaron de la importancia de los más chicos y de los créditos para las primeras viviendas, y hasta repitieron más de una vez, ambos, que tenían la misma propuesta. "Para mí, toda política es política social, mis equipos van a trabajar fuera de los escritorios", dijo ella, de blusa roja furiosa, e insistió en que la gestión y los proyectos son de todos, y que el PRO es un equipo. "Yo sigo con los chicos, porque la educación es prioridad, estamos pensando en la calidad educativa, sueño con volver a tener la mejor escuela pública de América Latina", aseguró él, de traje y sin corbata, y ahondó en los temas locales: Metrobus, subterráneos, inclusión en el sur de la Ciudad, entre otros. Ella machacó en temas nacionales e integradores. Él, obsesionado por lo municipal.

Durante los cortes, ambos fueron asistidos por sus principales colaboradores y ministros. Michetti recibió el consejo del consultor Santiago del Sel, del ministro Guillermo Montenegro, de su pareja y de su hijo Lautaro, y de Marina Klemensiewicz, secretaria de Hábitat e Inclusión Social. Rodríguez Larreta, por su parte, escuchó a su jefe de campaña, Fernando De Andreis; al ministro Esteban Bullrich; al senador Diego Santilli, a Vidal, y a la ministra Carolina Stanley.

En los intercambios libres, hubo gestos cordiales, no gritaron, ni se pisaron. Es lo que se había acordado de uno y otro lado en las horas previas. "Había que mostrar unidad, sino el que perdía, además de ellos, es Mauricio", explicó un ministro a Infobae tras la grabación, cuando las luces empezaban a apagarse.

Para ese momento, Rodríguez Larreta, que empezó el debate muy nervioso, demasiado abocado a la lectura de los machetes, se había distendido. El anuncio de Santilli, que intentó mostrarse sorprendido aunque sabía hace más de una semana del ofrecimiento, surtió efecto. "Se ganó la tapa de los diarios", aseveró, desconsolado, un integrante del equipo de la senadora. A esa altura, de uno y otro lado habían firmado el empate. Al rato, ambos contrincantes se saludaron amables en la antesala de la salida principal.