Germán Delfino vivió anoche la peor noche desde que es árbitro: cometió un hecho insólito que rozó el papelón inentendible en un árbitro de su categoría al cambiar una doble decisión tomada en consecuencia de una jugada del partido Vélez-Arsenal en medio de un contexto confuso en el que se debate si actuó o no fuera del reglamento al ser alertado de su error por medio de un agente externo a las autoridades arbitrales, lo que está terminante prohibido por el reglamento de la FIFA.

Fue sobre los 14 minutos del segundo tiempo cuando Mariano Pavone bajó dentro del área rival una pelota con la mano mientras intentaba deshacerse de la marca de Rosero Valencia. El línea Iván Núñez le marcó en primera instancia el supuesto penal por inexistente mano del colombiano, con lo cual Delfino cobró la pena máximo y expulsó al defensor.

Cuando Caraglio se disponía a patear y en medio de las airosos reclamos de jugadores y banco de Arsenal al línea, el ayudante de campo de Martín Palermo, Roberto Abbondanzieri alertó a los gritos y ya dentro del campo de juego que la mano había sido de Pavone. Según dijo el propio "Pato", alguien por teléfono le avisó de lo ocurrido luego de que la TV clarificara con las imágenes que la mano le había correspondido al delantero.

Allí es cuando el desmadre terminó de concretarse. Delfino decidió cambiar su decisión ya que, si bien el reglamento indica en la Regla 5 que el juez "podrá modificar su decisión únicamente si se da cuenta de que es incorrecta o, si lo juzga necesario, conforme a una indicación por parte de un árbitro asistente o del cuarto árbitro, siempre que no haya reanudado el juego o finalizado el partido", esto nunca puede ocurrir por influencias externas, ya sea por instancia de la tecnología o por el aviso de una persona que no forme parte del cuarteto arbitral.

Finalizado el encuentro que Vélez finalmente ganó 2-1 por otro penal cobrado más tarde, el propio Delfino dijo entre otras cosas que "fue un procedimiento horrible pero se hizo justicia". Mientras tanto esta mañana Miguel Scime, director de formación arbitral de la AFA, descartó cualquier influencia de la tecnología en el desenlace de las cosas: "Me dijo que no se enteró por una ventaja extraída de la tecnología", manifestó.

Los técnicos de Vélez y Arsenal, Miguel Russo y Martín Palermo, se mostraron sorprendidos con lo ocurrido. "La regla FIFA es clara, no permite el uso de la tecnología", lanzó el primero, mientras que el "Loco" sentenció: "Fue algo insólito, ni como jugador me había pasado algo así".

Será responsabilidad de la AFA y de las autoridades arbitrales determinar qué fue realmente lo que pasó anoche en Liniers. Por lo pronto, lo único claro es que fue un escándalo, otro más en el fútbol argentino.

• controlará el partido en cooperación con los árbitros asistentes y, siempre que el caso lo requiera, con el cuarto árbitro

• interrumpirá, suspenderá o abandonará el partido por cualquier tipo de interferencia externa

• Las decisiones del árbitro sobre hechos relacionados con el juego, incluidos el hecho de si un gol fue marcado o no y el resultado del partido, son definitivas.

• El árbitro podrá modificar su decisión únicamente si se da cuenta de que es incorrecta o, si lo juzga necesario, conforme a una indicación por parte de un árbitro asistente o del cuarto árbitro, siempre que no haya reanudado el juego o finalizado el partido

• Las infracciones que puedan ver mejor que el árbitro principal, sobre todo aquellas que se cometen en el área penal;

• Ayudará al árbitro a dirigir el juego conforme a las Reglas de Juego. No obstante, el árbitro mantiene su autoridad a la hora de decidir sobre cualquier asunto relacionado con el juego.