A un año de comenzada la guerra en Ucrania, Putin parece más ganador que vencido

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Al brindar su apoyo a los rebeldes ucranianos, el presidente ruso asumió un riesgo considerable que le ha supuesto a Rusia una serie de sanciones europeas y estadounidenses, pero a la postre ha logrado alejar las perspectivas de integración de Ucrania en la OTAN y ha castigado a sus autoridades pro-occidentales por haber dado la espalda a Moscú.

"Lo que Putin quería estaba claro hace un año: una 'minoría de bloqueo' en Ucrania o al menos un conflicto controlado para poder bloquear las decisiones de Kiev que no gusten a Moscú, como la adhesión a la OTAN", resume Nikolai Petrov, profesor de la Alta Escuela de Economía de Moscú. "En conjunto, el Kremlin ha logrado sus objetivos", remarca.

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Al tiempo que los separatistas pueden festejar el primer aniversario de su llegada al primer plano, las autoridades ucranianas viven horas bajas, lastradas por una economía de capa caída, sin ilusiones sobre las perspectivas de adhesión a la OTAN sobre todo porque no logran recuperar los territorios separatistas.

Al otro lado de la frontera, Putin bate récords de popularidad, sobre todo por la anexión de Crimea por parte de Rusia en marzo de 2014, una península ucraniana con mayoría de rusoparlantes que muchos rusos consideran territorio propio desde la época soviética.

"Crimea fue anexada a Rusia sin un solo disparo y la popularidad de Putin se puso por las nubes", constata Dmitri Trenin, director del Centro Carnegie de Moscú en un informe.

Según un reciente sondeo del centro independiente Levada, un 72% de rusos aprueban las acciones de Putin como presidente y un 57% -el doble que en diciembre de 2013- verían con buenos ojos que se presente a un cuarto mandato presidencial en 2018.

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Un riesgo bien calculado

El presidente ruso siempre pensó que los occidentales no pasarían de las sanciones que han impuesto, y los hechos le dieron la razón. Washington no ha cesado de acusar con rabia a Rusia de que han mandado soldados a Ucrania para apoyar a los rebeldes, Moscú lo desmiente y Estados Unidos ha decidido no suministrar armas letales a Kiev por temor a una escala del conflicto.

Del mismo modo, la Unión Europea y EEUU, que adoptaron una serie de sanciones para atacar el corazón de la economía rusa contribuyendo al hundimiento del rublo, renunciaron a medidas radicales como la exclusión de Rusia del sistema bancario SWIFT.

"Las sanciones occidentales han ayudado mucho a Putin para unir al pueblo ruso en la resistencia a las presiones externas", recuerda Trenin.

La economía rusa, que ha vivido un año negro, parece recuperar el aliento, y el rublo, que había perdido la mitad de su valor ante el dólar en 2014, se consolida.

El ministro de Finanzas, Anton Siluanov, ha estimado que el "pico negativo" queda atrás y el titular de Economía, Alexei Uliukayev, señaló "señales significativas de estabilización".

Señal que las tensiones con Occidente se rebajan, Putin podría viajar a Nueva York en otoño para pronunciar un discurso en la 70ª sesión de la Asamblea General de la ONU, y sería su primera visita a las Naciones Unidas en diez años, según el Kremlin.

 AFP 163
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"Putin no cederá"

El presidente ruso se enfrentó a Occidente en la crisis ucraniana sin un plan de acción concreto, aseguran ciertos analistas.

"Tenía algunos objetivos en mente y la célebre máxima de Napoleón: 'Vamos y ya veremos'", afirma Konstantin Kalashev, director de un grupo de expertos políticos.

Pero una cosa es segura: "Putin no se rendirá ni cederá", estima Trenin.

"Moscú seguirá desafiando

la hegemonía mundial de Estados Unidos y actuando en interés propio, guiada por sus propios valores y sin buscar la aprobación de Estados Unidos o la UE", concluyó el experto.