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Andreas Lubitz nunca exhibió señal alguna, salvo la de estar encantado por haber conseguido un trabajo en Germanwings. Así lo aseguran quienes le enseñaron a volar cuando era un adolescente en su ciudad natal, Montabaur, en las colinas boscosas de Alemania Occidental.

El jueves, los fiscales franceses dijeron que Lubitz, el copiloto del vuelo 9525 de Germanwings, "intencionalmente" estrelló el avión en la ladera de una montaña.

Los miembros del club de vuelo ciudad de Montabaur, donde renovó su licencia de planeador en el otoño de 2014, dijeron a la agencia Associated Press que el piloto de 28 años parecía estar contento con el trabajo que tenía en la filial de bajo costo en el Grupo Lufthansa.

"Estaba muy feliz. Irradiaba una buena sensación", aseguran en el club LSC

Después de iniciar su trabajo en Germanwings en septiembre de 2013, Lubitz era optimista cuando regresó al club de parapente LSC Westerwald: "Estaba feliz de tener el trabajo con Germanwings y de hacerlo bien", dijo Peter Ruecker, miembro del club de toda la vida, quien lo vio aprender a volar. "Estaba muy feliz. Irradiaba una buena sensación", aseguró.

El presidente del club, Klaus Radke, dijo que rechazó la conclusión del fiscal de Marsella, que indica que Lubitz puso el vuelo Germanwings intencionalmente en un descenso y se zambulló en los Alpes franceses, aprovechando que el piloto había salido de la cabina.

"No veo cómo alguien puede extraer las conclusiones antes de que se complete la investigación", dijo a la AP.


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La casa de los padres de Andreas Lubitz en Montabaur

La casa familiar

En la casa de sus padres, las cortinas estaban corridas y cuatro coches de policía estaban estacionados fuera.

La policía mantuvo a los medios lejos de la puerta de la casa de dos pisos en un barrio próspero a las afueras de Montabaur, a unos 60 kilómetros al noroeste de Frankfurt, rodeado de colinas boscosas. Los vecinos se negaron a hacer comentarios.

Lubitz aprendió a volar en el club en un elegante parapente biplaza ASK-21, que se encuentra en un pequeño hangar hoy en el lado de la hierba de la pista de la instalación.


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Peter Ruecker, el hombre que le enseñó a volar a Lubitz en uno de los planeadores que utilizaba