AFP 163
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Debilitado en los últimos sondeos de opinión antes de las elecciones del martes, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, está intentando atraer el apoyo de derecha en Israel presentando a sus rivales de centro izquierda como herramientas de una campaña mundial para usurpar el poder.

En entrevistas transmitidas y en redes sociales, el líder que ya lleva tres mandatos ha acusado a gobiernos extranjeros y a magnates de canalizar "decenas de millones de dólares" a activistas de la oposición que trabajan por socavar a su partido Likud y dar impulso a la lista conjunta Unión Sionista liderada por Isaac Herzog y Tzipi Livni.

"El Gobierno de derecha está en peligro. Elementos de izquierda y la prensa han unido sus fuerzas para llevar de forma ilegítima al poder a Tzipi y Herzog"

"El Gobierno de derecha está en peligro. Elementos de izquierda y la prensa en este país y el extranjero han unido sus fuerzas para llevar de forma ilegítima al poder a Tzipi y Bougie (Herzog)", dijo Netanyahu en su cuenta de Facebook el viernes.

Unión Sionista minimizó el ataque retórico y lo consideró un intento de Netanyahu por desviar la atención de los votantes de los problemas económicos y sociales hacia desafíos de seguridad, como el intento de los palestinos de ser considerados un estado y el programa nuclear de Irán.

"Quiero dejar en claro que toda esta manipulación de Likud no es algo que nosotros hagamos", dijo Herzog en un discurso el sábado. "La gente está harta del Likud y de Benjamin Netanyahu".

"La gente está harta del Likud y de Benjamin Netanyahu"

Los últimos sondeos de opinión predicen que Unión Sionista obtendría entre 24 y 26 de los 120 escaños en el Parlamento, frente a los 20 a 22 que se llevaría Likud. Esto podría fortalecer a los rivales de Netanyahu para conformar una coalición de gobierno.

No obstante, Netanyahu podría rozar un cuarto periodo de mandato si la Unión Sionista no logra reunir suficiente apoyo en el espectro político israelí donde predominan los partidos de derecha.

Por ahora, los aliados ideológicos de Likud en el Parlamento son una amenaza porque le restan votos al partido gobernante, dijo Netanyahu.

"La derecha se está separando", dijo a la radio. "La derecha debe unirse detrás de mí y votar por Likud", agregó.

Es improbable que ese mensaje sea bien recibido entre otros líderes nacionalistas con quienes se espera que Netanyahu converse en una manifestación el domingo en la principal plaza Rabin de Tel Aviv, donde decenas de miles de votantes opositores se concentraron la semana pasada.

Naftali Bennett del partido de extrema derecha Hogar Judío, socio del saliente gobierno de Netanyahu, se ha resistido a ceder votos a Likud, al sostener que teme que el primer ministro pueda terminar uniéndose a una amplia coalición con Unión Sionista.