AP 163
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En plena crisis política y económica, Dilma Rousseff copia lo peor del populismo latinoamericano: dividir a la sociedad brasileña. Ante los reclamos sociales que inundan las calles, Dilma apuesta por radicalizarse, una jugada arriesgada que podría tener consecuencias incluso peores que las conseguidas hasta el momento e impulsaría una mayor movilización opositora convocada para este domingo 15 de marzo.


Prueba de que la marcha es impulsada por el gobierno está dada en el pedido expreso que el ex presidente Lula Da Silva hizo a un pope sindical, Joao Pedro Stédile, coordinador del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST). Hace casi un mes, Lula le pidió a Stédile que sacara a su "ejército" a las calles si fuera necesario. Ese día llegó.


Para hoy, la Central Única de Trabajadores (CUT) organizó dos actos e intentó aclarar que ninguno de ellos son en apoyo al gobierno. Sin embargo, la movida es clara. La marcha prevista por el sindicato tendrá el apoyo absoluto del Partido de los Trabajadores (PT), el espacio gobernante desde hace más de 12 años. La organización se precipita dos días antes de que cientos de miles de brasileños salgan a las calles impulsados por las desigualdades sociales, los problemas económicos y los escándalos de corrupción que salpican a la administración central.

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Los actos convocados por la CUT están previstos en 27 capitales de todo el país contra la "ruptura democrática" que según los sindicalistas se está planificando desde la oposición. El acto del #15M convocado desde las redes sociales y alentado por sectores opositores promete ser multitudinario. A esa movilización los gremios la acusan de "rupturista" del sistema republicano.

Según el diario Estado de San Pablo, los sindicatos trasladarán a su público en ómnibus a los diferentes puntos del país, distribuirán comida, pósters y pancartas identificatorias. La CUT recibe una gran ayuda anual del gobierno de Dilma, y hoy se la retribuirá: más de 52 millones de reales van de las arcas estatales a la central obrera. Una suma que ningún gremio despreciaría.

La Central de los Trabajadores de Brasil (CTB), mediante su vicepresidente Joílson Cardoso, se mostró a favor de la marcha de hoy. "Defenderemos Petrobras, a la democracia y el derecho de los trabajadores". Y añadió, según el Estado de San Pablo, que las marchas convocadas para el domingo 15 de marzo próximo es "patrocinada por el PSDB, que no acepta haber perdido las elecciones".

Para no quedar identificados con Dilma, los sindicalistas "disfrazan" las movilizaciones con el slogan: "Ni con el gobierno el 13 (por hoy), ni con el impeachment el 15", señala una de las entidades que también fue "autoconvocada" para las marchas en todo Brasil.

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