AFP 163
AFP 163

En Irán, ni en su día las mujeres pueden celebrar. El domingo pasado, en las vísperas del Día Internacional de la Mujer, al menos dos mujeres fueron ahorcadas por el régimen persa.

Una de las víctimas identificadas es Mehrnoosh Qavasi, de unos 50 años, quien fue ejecutada después de muchos años de servicio en la cárcel.

Antes de ser transferidas a la prisión Qezel Hesar, de la ciudad de Karaj, las dos mujeres fueron llevadas a Qarchak, una cárcel femenina de la ciudad de Varamin, donde las condiciones son muy hostiles.

Ya en Qezel Hesar, las víctimas fueron ejecutadas con otros diez prisioneros como parte de una nueva ola de ejecuciones por parte del régimen iraní, consigna el Consejo Nacional de la Resistencia de Irán.

Los asesinatos se llevaron a cabo en total secreto, sin haber sido informados por los medios de comunicación, que está controlados por el Estado.

Horas previas a las ejecuciones, en la capital alemana de Berlín, el sábado pasado se congregó un centenar de mujeres de los cinco continentes para condenar la supresión a la que están sometidas las mujeres a diario en Irán.

El lema de la movilización fue: "Por la tolerancia y la igualdad contra el fundamentalismo y la misoginia".

Por su parte, Naciones Unidas, en reiteradas ocasiones, manifestó su preocupación por esta situación, pero hasta el momento nada ha cambiado. Y cada vez son más las ejecuciones que lleva adelante el gobierno de Hasan Rohani.

"El Secretario General sigue profundamente preocupado por el gran número de continuación de las ejecuciones, incluida la de los presos políticos y los jóvenes", indica un informe elaborado por la ONU.