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Era junio de 2013 y parte de la comunidad islámica en Buenos Aires estaba preocupada. Muy preocupada. Fue a partir de un detallado artículo de Infobae en el cual informaba quiénes eran los personajes detrás del grupo terrorista Hezbollah en América Latina y específicamente, en la Argentina.

"Les tenemos que poner un bozal a esta gente", dijo Yousseff Khalil según una de esas grabaciones dadas a conocer el domingo pasado. Del diálogo participó Alan Bogado, el hombre que recorría los pasillos de la Casa Rosada con total libertad y manejaba información sensible para el Gobierno. Estaba furioso con este diario porque reveló los vínculos de su "primo" Suhail Assad con esa banda criminal.

Sin embargo, esa no es la única referencia que hace Khalil sobre Infobae. En al menos cinco audios más el delegado iraní en Buenos Aires se indigna por el reportaje que Suhail Assad -defensor de Hezbollah- ofreció a este diario unos días después de aquel detallado informe que lo incriminaba. Preocupado por esa entrevista, Khalil organizó una reunión en su sede el mismo día en que su "primo" y otros integrantes de la Federación Argentino Árabe de la Ciudad visitaron esta redacción. Algo había "molestado" a los integrantes cercanos al grupo del delegado iraní.

El lugar donde se recibiría a la delegación para analizar la nota publicada se hizo conocida a raíz de una escucha que trascendió entre el dirigente kirchnerista Luis D'Elía y Khalil: allí operaba lo que en apariencia es una "verdulería" que funcionaba en la calle Bonpland al 1828. Hoy no hay nada. En realidad, ese domicilio era utilizado como reducto de miembros de la comunidad islámica en Buenos Aires. Oficinas con puestos de computadoras componían el primer piso de ese lugar.

"¿Viste lo de Infobae ayer? No me gustó para nada... lo tengo todo grabado. Tengo una hora y media de grabación. Fue terrible. Los hijos de puta parecían del juzgado. Estemos preparados para lo que se viene. Parecían (Alberto) Nisman cómo hacían las preguntas", le dice Khalil a un tal Roco, quien le responde: "Es como dice Cristina (Kirchner) con los grandes grupos de poder: si no tenés un (Guillermo) Moreno, no pasa nada".

Se refiere a una entrevista que su "primo" Assad dio a este diario en la cual "habló" de más. Este sheik -a quien México le negó la visa de residente por sus actividades sospechosas- es señalado como un enviado de Hezbollah en la región y un ex discípulo de Mohsen Rabbani, ex Agregado Cultural de Irán en Buenos Aires y sindicado por la Justicia como el cerebro del ataque terrorista contra la AMIA. Se conocieron en la Mezquita At Tauhid de Floresta en los años 90, donde además de rezar se celebran cumbres de instrucción política.

"Roco, te la voy a hacer corta. Vengan temprano porque hay novedades que nos van a molestar a todos. Porque hay problemas. Hay problemas. Desde ya te digo, hay problemas. Algunos metieron la pata... nombraron a la asociación en el tema de Infobae", susurra Khalil, tratando de no ser escuchado. Habla de los fondos que reciben de una asociación islamista y que será objeto de una próxima nota.

"¿Pero quién habló?", preguntó Roco. "Suhail", replica Khalil. "Es un pelotudo", sintetiza su interlocutor. Los diálogos y la preocupación fueron en aumento y Khalil, el hombre que recorría cómodamente los despachos de Casa de Gobierno, alerta a cada uno de sus allegados, a quienes llama advirtiéndoles de las posibles consecuencias de la entrevista.

Incluso, en una de esas conversaciones telefónicas hace referencia a un diálogo que mantuvo con quien parecería ser un jefe directo suyo, de quien no se conoce el nombre. La reproduce en una charla con otro personaje. "Me comí un sapo, hermano", se lamenta Khalil el 11 de junio de 2013. Luego le transmitiría textual el diálogo que mantuvo con su "superior", quien le reprochó haber autorizado la entrevista con Infobae.

En el último de los audios que acompañan esta nota, al argento-iraní se lo nota más tranquilo. El artículo con el sheik Assad había sido publicado y ya no le preocupaba que su "primo" hubiera negado el Holocausto y defendido a Hezbollah, la banda terrorista a la que está vinculado. Le preocupaba otra cosa: conocer al número uno de la AFIP. "Te llevo yo, de la mano", recibió como respuesta.