Andy S. Gómez: "Cuba no está preparada hoy, ni va a estar mañana, para la democracia"

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"Las autoridades de Cuba ven la necesidad de abrirse económicamente pero –y este es el problema– no quieren perder el control político", dijo el Dr. Andy S. Gómez, especialista en estudios cubanos de University of Miami, donde es colaborador especial en diplomacia, tras haber sido decano de la Escuela de Relaciones Internacionales.

En University of Miami, además, cumplió funciones académicas en el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos, fue vicerrector de Planificación, Investigacion e Evaluación Institucional y enseñó los cursos The Cuban Revolution (La Revolución Cubana) y Cuba after Castro (Cuba después de Castro).

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Gómez ­­–quien nació en la isla y se trasladó a los Estados Unidos en 1961– no está de acuerdo "en forzar una apertura económica o política". Da varias razones: "Primero: me imagino que mientras Fidel esté vivo, a Raúl Castro le va a resultar muy difícil abrir el sistema político. Segundo: reconozco y pienso que la nueva generación de líderes en Cuba, que no hizo la Revolución, tiene que pensar diferente, para mejor o para peor... ¡Tiene que tener otras ideas que las que tienen estos viejos!"

Esas otras ideas –agregó este miembro del consejo de The Coral Gables Community Foundation, votado uno de los Hispanos Más Influyentes del Sur de la Florida– tienen que ver con la mera aceptación de la realidad. Gómez estima que esa nueva generación (cuya cabeza más visible en Miguel Díaz Canel, el actual vicepresidente, un ingeniero y no un militar, nacido después de la toma del poder por la ­guerrilla) acaso reconozca ya "la necesidad de abrirse económicamente y políticamente, porque se están dando cuenta que todo alrededor de ellos es muy diferente".

El autor de Social Challenges Facing Cuba (Los desafíos sociales que enfrenta Cuba, 2014) y The Role of Education in Cuba's Future (El papel de la educación en el futuro de Cuba, 2008) brindó una entrevista a Infobae sobre el cambio y la persistencia de ciertos rasgos de la economía de la isla a la luz de la normativa del Departamento del Tesoro y el Departamento de Comercio de los Estados Unidos.

­–A partir del 13 de febrero, los estadounidenses pueden importar ciertos bienes y servicios de emprendedores independientes cubanos (no de empresas o individuos parte del Estado) y también les pueden enviar remesas y exportar ciertos bienes. ¿Al día de hoy, qué puede iniciar el intercambio?

Los bienes serían, más que nada, comida. En la isla hay una gran necesidad de alimentos. Cuba no puede producir su propia comida, tiene que importar la mayor parte [según estimaciones recientes, el 70 por ciento]. Pero al cubano le falta la capacidad de contar con dinero en sus manos para comprar esa comida. Lo que el presidente Barack Obama espera, supongo, es que si el cubano-americano puede viajar y enviar más dinero, eso pueda ayudar al pueblo en la isla. Posiblemente. Pero aquí existe otro problema del que no se habla mucho: la mayoría de la población en Cuba es afrocubana.

"Las reformas económicas de Raúl Castro en Cuba han sido limitadas y han funcionado muy poco"

–Y en el exilio o la emigración, blanca.

Por eso las remesas que se llevan a Cuba son de una minoría blanca a otra minoría blanca: el afrocubano se ve todavía muy apretado en sus condiciones económicas, y diría también políticas y sociales. La revolución le prometió mucho y le ha podido dar poco.

­–¿Y qué interesaría importar de los emprendedores independientes cubanos a los Estados Unidos?

Muy poco. Diría, de nostalgia, el ron o el tabaco, pero habría un problema legal con las marcas y, además, no los producen personas independientes [y están en la lista del Tesoro de mercancías que no se pueden importar]. ¿Qué interés hay de importar de Cuba a los Estados Unidos...? Muy poco, muy poco.

­–Ya antes de retomar el diálogo con los Estados Unidos la economía cubana mostraba algunos cambios derivados de las reformas que comenzaron en 2008. ¿Qué efectos tuvieron?

Las reformas económicas de Raúl Castro en Cuba han sido limitadas y han funcionado muy poco. El tipo de reforma que él ha presentado no es el que mueve a una nación o mejora la economía, sino que puede mejorar un poquito la existencia de las personas dentro de ese país. Como las cooperativas. Pero hace cuatro años el ministro de Economía, Mariano Murillo, dijo que si al final de 2014 la economía cubana no crecía por lo menos un 3 por ciento, se iban a presentar muchos problemas. Bueno: terminó 2014 y la economía cubana creció menos de 1 por ciento, según las cifras de ellos. La infraestructura sigue siendo muy limitada. Y para complicar el caso, el precio del petróleo ha caído mucho, algo que los ha afectado por la relación con Venezuela.

–¿Cómo se sostiene esa situación?

No sé hasta qué punto Rusia querrá intervenir en Cuba; mientras [Vladimir] Putin esté en el poder le gustará mucho tener alguna clase de presencia a 90 millas de los Estados Unidos, nomás para chivar. Y los chinos... no creo que tengan interés político, sino más bien económico. Cuba se ha aislado.

"El cambio tiene que venir de adentro, no puede ser exportado a Cuba"

–¿Cómo afectaría ese aislamiento la apertura de las tele comunicaciones, aunque una cosa sea la sociedad civil y otra el gobierno revolucionario?

­–Afectaría mucho. Recuerdo que hace un par de años, un muchachito que acababa de llegar de la isla me preguntó "¿Qué ha pasado con Yugoslavia?". Yo lo miré como diciendo... "¿Tú no sabes?". Cuando Cuba se abra a más comunicación se entenderá más que el mundo la ha dejado atrás. Tiene que cambiar. ¿Qué tipo de cambio? Habrá que esperar. El cambio tiene que venir de adentro, no puede ser exportado a Cuba. ¿Vamos a exportar una democracia, como la de los Estados Unidos? Seamos realistas: en 1958 tampoco había democracia en Cuba. Queremos una democracia, pero para establecerla el pueblo tiene que apoyar, desarrollar y sostener el proceso. Y hasta ahora no sucede. Cuba no está preparada hoy, ni va a estar mañana, para la democracia. No hay una sociedad civil que diga "Podemos dar los primeros pasos".

–Un problema, tanto para la democracia como para la entrada de capital, es la corrupción. La hay bastante aceptada por la necesidad –el individuo que inventa, como se dice de robar al Estado– y la hay en la dirigencia. ¿Qué se hace?

Cuando Raúl Castro tomó el poder dijo que uno de los problemas más grandes que había que corregir era la corrupción dentro del sistema. Él es más pragmático que Fidel. A Fidel sólo le importaba el poder absoluto. Raúl Castro está tratando de institucionalizar la revolución cubana. A Fidel eso no le importaba. Es cierto que no se pueden crear instituciones cuando hay corrupción a un nivel alto en el gobierno, pero tampoco Raúl Castro puede sacar a todo el mundo porque todavía está la sombra de su hermano.

–¿En qué influye esa sombra?

Cuando empezaron las negociaciones con los Estados Unidos, de pronto Fidel salió con una carta al presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), que en Cuba siempre ha tenido importancia, y el presidente de la FEU lo va a ver. Simbólicamente, Fidel le dijo así a todo el mundo, y más que nada a la gente del poder en la isla, "Todavía tengo yo aquí una sombra que manda". Raúl reconoce que hace años se debió haber reformado la economía cubana, pero Fidel nunca lo ha querido hacer.

–Las remesas que se apliquen a la capitalización de pequeños negocios son inversiones. ¿Cómo se integraría legalmente ese capital?

En este momento el clima en Cuba no está en condiciones para un inversionista extranjero: todavía hay más riesgo que oportunidad. Primero, los militares controlan la mayoría de la economía, incluyendo el turismo. Segundo, no existen condiciones para invertir el dinero. Y tercero, no hay garantía sobre la inversión.

"Para un inversionista extranjero todavía hay más riesgo que oportunidad"

–¿Se refiere a la falta de marco jurídico?

Si uno tiene un problema, ¿a quién le va a reclamar? Al mismo gobierno cubano. Es bien difícil. Además hay un punto moral y ético que los inversionistas en Cuba tienen que pensar.

–¿Cuál?

Hoy en día una empresa hotelera invierte con el gobierno cubano, por ejemplo. El gobierno cubano le da los trabajadores; el inversor le paga al gobierno cubano en divisas y el gobierno cubano le paga a los trabajadores un poco de eso y en pesos. En mi opinión, ahora no se dan las condiciones. Pero puede suceder que las haya en un plazo mediano o largo. Entonces habrá oportunidad de todo.

–¿Qué podría cambiar en ese plazo mediano o largo?

Hay muchas industrias de diferentes partes que tienen interés. Las autoridades de Cuba ven la necesidad de abrirse económicamente pero –y este es el problema– no quieren perder el control político. Un punto importante va a ser cuando se celebre el congreso (del PCC) en 2016: qué tipo de cambios se van a presentar en ese momento, quién viene atrás de Raúl Castro (que creo que es Díaz Canet), qué tipo de reformas políticas y económica presentará Cuba en ese momento (si no lo hacen antes). Pero como dije: todavía existe la sombra de Fidel.

­–Usted mencionó que en Cuba coexisten dos monedas: el peso cubano y el Peso Cubano Convertible (CUC), que es la divisa. ¿Afecta eso la inversión?

Ese es un punto que el mismo gobierno cubano quiere rectificar inmediatamente, con el uso del dólar. Pero no tienen la manera de procesar el cambio del dinero dentro de Cuba. Es difícil manejar este tipo de proceso, y puede crear una inestabilidad social. De nuevo, en el plano racial: las partes más afectadas van a ser las más pobres, que también son las afrocubanas.

–¿Puede reverdecer la isla, por cierto en su escala pequeña, como lo hizo China?

He estudiado todos los modelos, y no creo que haya alguno al que Cuba se pueda parecer. De todos modos, no se puede copiar un modelo de un país a otro. Cada país tiene su historia, su cultura y el ambiente dentro del sistema. En esta transición se habla de la política y de la economía, pero se habla menos de algo igualmente importante: la transición psicológica.

­–Usted investigó la reconstrucción de los valores humanos, psicológicos e idológicos en una Cuba postcastrista. ¿Qué hipótesis tiene?

¿Cómo se transforma la mente del ser humano ante un cambio? Más en este caso, cuando el Estado ha controlado la vida del ser humano y ahora Raúl abre la puerta y dice "Ahora tienen que dar un poco por ustedes mismos. Tienen que producir su comida. Tienen que hacer más en el trabajo". No es fácil. Un ejemplo muy interesante: las Damas de Blanco hicieron un repudio a una de ellas, Berta Soler, por un desacuerdo. ¿Qué fue esto? ¿Cómo hicieron lo mismo que hace el gobierno? Lo más difícil es la transición psicológica. De los 11 millones de habitantes que hay en Cuba, 9 nacieron después de 1959: esto es todo lo que han visto.