Las estadísticas sobre el consumo de drogas en la Argentina no dejan de preocupar, especialmente teniendo en cuenta que se inicia en edades cada vez más tempranas. De acuerdo a las últimas cifras de la Sedronar, los jóvenes comienzan a acercase a las drogas a los 12 años. Aunque la calle nos muestra dolorosas imágenes de menores aun más pequeños que ya están destruidos por la pasta base.

En este contexto, Andrés Picone, director del centro de recuperación para adictos "Creer es Crear", alerta que "en nuestra fundación todas nuestras camas están ocupadas. Nos vemos superados dentro de la comunidad, por eso salimos a dar charlas de asistencia porque puertas adentro estamos saturados. Hace 10 meses que estamos en esta situación y la realidad de los otros centros de ayuda es similar".

Picone, quien junto a un equipo interdisciplinario de profesionales trabaja las 24 horas para rescatar a niños y adultos del flagelo de las drogas, agregó en InfobaeTV que "faltan recursos para que el Estado se pueda abocar a esta problemática y haya más centros de recuperación. Esto lograría una mejor calidad de vida para toda la sociedad y se reduciría la inseguridad y el delito".

El director de Creer es Crear es testigo diario de los casos de menores sin hogar que son arruinados por las drogas: "Estamos recibiendo demasiados chicos en situación de calle, con los cuales se dificulta el proceso de tratamiento y reinserción social. Por eso necesitamos más ayuda de empresas y el Estado", subrayó.

Respecto del desgastante pero reconfortante trabajo que realizan sin pausa, Andrés Picone explicó: "El primer paso es pedir ayuda, aunque en casos de situación de calle ese pedido es mínimo por la voluntad quebrada que viene padeciendo el adicto. Algunos llegan dolidos, golpeados, autoflagelados y desestructurados emocionalmente. Pero empezamos a ver cambios desde las actividades, sus emociones y cuidado personal. Eso nos da satisfacción, aunque sea costoso. Esto es una lucha diaria y permanente", aseguró.

La recuperación de valores perdidos como consecuencia de las adicciones es uno de los principales objetivos en el método de trabajo en Creer es Crear: "Es fundamental desarrollar los valores, el amor, la confianza y la solidaridad. Es lo que hay que lograr en las personas que vienen destruidas", detalló Picone.

El especialista precisó que "en la fundación todas las drogas nos preocupan, pero la pasta base es la que más nos alerta. En cualquier caso, nos abocamos a reconstruir al individuo para que tenga una mejor calidad de vida, en función de las causas que lo llevaron al consumo. En nuestro tratamiento es fundamental poder encontrar las causas que subyacen al síntoma de la adicción".

A pesar de su trabajo contrarreloj y con la capacidad al límite, en Creer es Crear logran una importante efectividad para devolverle la vida a quienes están perdidos por el consumo: "De los pacientes que ingresan en un año, el 70% finaliza el tratamiento y seguimos luchando ante este flagelo para que el porcentaje sea cada vez más elevado", concluyó Andrés Picone.