Reuters 162
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Resumir la vida de Steve Jobs resulta una tarea un tanto difícil. Es tanto y tan grande lo que hizo en su corta vida que revolucionó la informática del mundo entero y sumergió, con sus productos, a los usuarios en un mundo paralelo cuyo camino solo es de ida. Los amantes de Apple no conciben sus vidas sin un producto de la firma así como menos la posibilidad de cambiar de marca o sistema operativo. El ejecutivo de la manzana se había alejado el último tiempo de su rol activo en la compañía a raíz de su delicado estado de salud por un cáncer de páncreas fulminante.

No obstante, fueron multitudinarias sus últimas presentaciones donde reinaba el talento, la soltura y sencillez única de sus productos. Jobs no solo fue ingenio, sino que tuvo la capacidad de saber crearle al usuario la necesidad de tener sus inventos y de creer que sus vidas sin dudas serían más alegres y fáciles con algún dispositivo de Apple.

Lamentablemente, el 5 de octubre de 2011 Jobs falleció, a solo un día de la presentación del iPhone 4S y con muchos éxitos por delante. En varias oportunidades, el líder de Apple cuestionó la idea de smartphones grandes al asegurar que "nadie compraría eso". Para ese entonces, su salud empeoraba y su lugar ya había sido cedido a Tim Cook. Jobs siempre puso el ojo en las necesidades de la gente, en la practicidad de sus vidas y todo eso lo fue traduciendo a Apple.

Jobs era todo carisma y los cambios que sufrió la compañía se fueron sintiendo tras su muerte. El impacto de sus presentaciones –en las que Steve solía hablar por más de dos horas– se convirtieron en aquellas en las que predomina el video por sobre el discurso, algo que afianzó de manera increíble el lazo entre Jobs y su público.

Mucha gente iba a sus presentaciones no por los productos que eran lanzados, sino por su capacidad de generar ilusiones y convencer a la gente de que Apple se encargaría de satisfacerlas. Sus arrebatos y fuerte temperamento también lo destacaron. Sus últimos enojos por Android hicieron de sus declaraciones bombas disparadas para todos los ámbitos: "No descansaré hasta morir si es necesario y gastaré cada centavo de los 40.000 millones de Apple en el banco para arreglar esto. Voy a destruir Android, porque es un producto robado y estaría dispuesto a comenzar una guerra termonuclear por esto", dijo en su momento.

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Su desprecio hacia Bill Gates era público. Jobs simulaba no temerle y se burlaba de su "poca imaginación". "Voy a destruir Android, porque es un producto robado, estaría dispuesto a comenzar una guerra termonuclear por esto", dijo.

Su preocupación no se centraba solamente en llevar al mercado nuevos productos, ya que estos debían tener una función clara y ordenada. Antes de morir lo dejó claro. "Hewlett y Packard construyeron una gran empresa y pensaron que la habían dejado en buenas manos, pero ahora la están haciendo pedazos y destruyendo. Espero que haya dejado un legado más fuerte para que eso nunca le pase a Apple", confesó antes de partir.

Think Different fue el homenaje que le hizo Apple tras su muerte y que resume en imágenes el talento de quienes cambiaron con su aporte la historia del mundo. Pese a su miedo a la muerte, durante mucho tiempo rechazó hacer tratamientos para combatir el cáncer y operarse, algo de lo que luego se arrepintió públicamente.