Casa Rosada 162
Casa Rosada 162

El gobierno nacional salió a responderle hoy a los sectores de la Unión Industrial Argentina (UIA) que pusieron reparos a los acuerdos comerciales rubricados con China, tras la misión diplomática de Cristina Kirchner en ese país. "La cuestión electoral y el partidismo está tiñendo un poco las opiniones de empresarios", señaló el ministro de Economía, Axel Kicillof.


José Ignacio de Mendiguren, secretario de la UIA y diputado del Frente Renovador, había cuestionado los acuerdos bilaterales al señalar que, a partir de las cláusulas que contienen, "hemos negociado como un país de segunda". Incluso, insinuó la llegada de una ola de trabajadores chinos al país: "China firmó acuerdos así en África. Exigió una cláusula de personal y hoy hay más de 200 mil trabajadores chinos en Angola". La opinión del legislador massista está en sintonía con un documento crítico difundido por la entidad patronal presidida por Héctor Méndez, otra voz distante al oficialismo, en la que se caracterizó que el convenio "contiene" aspectos de "enorme riesgo para el desarrollo argentino".


Esa postura contraria a la política bilateral adoptada por la Casa Rosada provocó la respuesta de Kicillof. El funcionario le contestó con dureza a este sector de los industriales y atribuyó a las críticas de De Mendiguren a "una cuestión electoral", ya que el ejecutivo milita por la candidatura de Sergio Massa y en las internas partidarias de la UIA.


"Puesto así parece que (tras los acuerdos) van a venir barcos con trabajadores chinos, indocumentados y muertos de hambre. Ahora los empresarios están escandalizados cuando se la pasaron pidiendo por trabajo barato. Me llama la atención porque siempre los he escuchado pedir lo contrario, que sean peores las condiciones de trabajo con el eufemismo de la competitividad", fustigó Kicillof en diálogo con radio Del Plata.


En este sentido, el ministro negó que los acuerdos planteen algún privilegio en términos de legislación laboral o migratorios para los trabajadores chinos, y precisó que aquellos que ingresarán al país son ingenieros hídricos capaces de diseñar las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic. Además, estimó que el acuerdo con el gigante asiático implicará en el rubro de la construcción 148 mil empleos.


"Es un ataque absurdo", insistió Kicillof, y fustigó los señalamientos como "gataflorismo intelectual y

político". El ministro explicó también que el plan del Gobierno con China "es una integración financiera y productiva" para mejorar el desequilibrio en el comercio entre ambas naciones, con la intención de lograr "un incremento de las exportaciones" hacia ese país. Según indicó, Argentina tiene un rojo en la balanza comercial de 5.000 millones con el antiguo imperio oriental.


El cruce verbal con el Gobierno dejó expuesta la interna en la entidad patronal. Mientras su actual dirigencia salió al choque de lo convenido con el presidente Xi Jinping, el dirigente metalúrgico y ex presidente de la UIA, Juan Carlos Lascurain criticó la postura de sus pares empresarios. "Hay un grado de apresuramiento y de intencionalidad política. Es una posición que no ha contemplado a todos los socios. Acá se marca claramente que la UIA responde a los intereses de algunos y no de todos, y se sigue manejando con un grupo de cinco o seis personas con intereses muy marcados, algunos son intereses políticos y otros son otro tipo de intereses", cuestionó.