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Ayer, cuando sellaron un acuerdo para competir en las primarias por la candidatura presidencial, Mauricio Macri y Lilita Carrio dieron el puntapié inicial a la temporada alta en la carrera por la sucesión presidencial que terminará en los comicios generales de octubre -y, eventualmente, con una segunda vuelta en noviembre-. Los líderes del PRO y la Coalición Cívica coronaron meses de "coqueteo" político con una foto en el parque Thays, acompañada de un mensaje de unidad, que es a la vez una señal para el radicalismo, a quienes buscarán sumar a la interna abierta que disputarán en agosto.



Ya al romper con sus ex socios del Frente Amplio Unen, Carrió había dado pistas sobre un posible acuerdo para disputar las PASO con el PRO cuando sostuvo: "si nosotros, el panradicalismo, no le podemos ganar a Macri, ¿cómo le vamos a ganar al PJ?". También el jefe de Gobierno porteño había dado enviado señales al radicalismo cuando sostuvo que "somos muchísimos los que queremos un cambio verdadero y que no estamos dispuestos a renunciar a esa oportunidad. Veo esa vocación en Ernesto Sanz, la veo en Lilita Carrió, y en otros dirigentes de todo el país".


Desde el inicio de las negociaciones, la estrategia de Macri-Carrió incluía sumar a la UCR a la primaria, algo que es visto con buenos ojos desde el sector del precandidato presidencial Ernesto Sanz o el cordobés Oscar Aguad, pero que es resistido por dirigentes como Julio Cobos, Ricardo Alfonsín o Miguel Bazze.


A poco de conocerse el acuerdo, Sanz consideró, desde su cuenta de Twitter, que "es un paso en la dirección correcta" pues "la Argentina necesita de amplios acuerdos", del mismo modo que el senador Mario Cimadevilla, quien habló de la "necesidad de ampliar la oferta opositora". Otros dirigentes del partido, sin embargo, guardaron silencio, expectantes respecto de las posibles consecuencias que la flamante alianza opositora puede causar en el ya golpeado FA-Unen.


En noviembre, cuando comenzaba a sonar fuerte la posibilidad de expandir la política de alianzas más allá de Unen, los caciques radicales resolvieron, en un encuentro en San Fernando, ratificar "la construcción del FAU", reafirmaron que la UCR tendrá una fórmula presidencial propia -echando por tierra las especulaciones que ubicaban a Sanz como compañero de fórmula de Macri- y si bien desecharon por el momento un interna entre Sanz, Carrió y Macri, el documento dejaba abierta la puerta al emitir un llamado a "plantear a todas las fuerzas de oposición que compitan con la Unión Cívica Radical un acuerdo de gobernabilidad que incluya un compromiso programático parlamentario".


En algunas provincias, la UCR ha establecido diferentes alianzas a nivel local por fuera de FA-Unen, que incluyen al massismo (Jujuy, Tucumán, Neuquén) y el PRO (Córdoba y Neuquén).


"Los radicales creen que es bueno ganar una provincia. Y la verdad es que están jugando a las bolitas, mientras todos están jugando a la pelota. Yo quiero jugar a la pelota. Y quiero meterle un penal al PJ. Ellos están afuera de la cancha a ver si les dan un choripán. Están matando al partido radical por plata", había acusado Carrió al romper con sus ex socios del espacio progresista. Por entonces, la diputada acusaba a como "grandes responsables" de "no pensar en la nación" sino en "su gueto local" a Ricardo Alfonsín, Miguel Bazze y Julio Cobos.


Por el momento, la pelota quedó del lado del radicalismo, aunque será recién en marzo, cuando se reúna la convención nacional del partido, que tomarán una decisión final al respecto.