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El pueblo de Sandino, en la provincia de Pinar del Río, construirá durante los siguientes dos años la primera iglesia de su historia. Las nuevas iglesias se necesitan desesperadamente, dicen cubanos católicos.

"Hay dinero para empezar, hay material de construcción para empezar, están los permisos para empezar, así que todo está listo", dijo a la cadena CNN el obispo Jorge Enrique Serpa Pérez, quien supervisa la diócesis donde la nueva iglesia será construida.

La iglesia de Sandino lleva 56 años haciéndose, desde que Fidel Castro tomó el poder y Cuba se convirtió en un estado oficialmente ateo. Y no fue sino hasta la visita del papa Juan Pablo II a la isla en 1998 que las relaciones entre el gobierno cubano y la iglesia católica empezaron a deshelarse.

En 2015, funcionarios eclesiásticos dijeron que las peticiones para construir nuevas iglesias, que llevaban largo tiempo enredadas, empezaron a recibir aprobación gubernamental.

Mientras los funcionarios dijeron que varios nuevos templos católicos están en obras, el primero será construido en Sandino, un pueblo remoto al final de un camino lleno de baches en la provincia más occidental de Cuba, Pinar del Río.

El reverendo Cirilo Castro maneja por ese camino una vez a la semana para oficiar misa en el garaje de una casa que la iglesia renta. Ya perdió la cuenta de los kilómetros que lleva en su carro, un Lada ruso verde, como parte de su sacerdocio, a pueblos a lo largo de la provincia.

Cuando la nueva iglesia esté construida –la primera en la historia de Sandino- el reverendo Castro se mudará para trabajar allí de tiempo completo. "Espero que la iglesia no se quede entre estas cuatro paredes, porque espero que con ella haya más gente de fe".

La iglesia en Sandino demorará dos años en construirse, y cuando esté completada tendrá capacidad para 200 personas, dijo el reverendo. La mayor parte de los u$s50.000 recolectados hasta ahora para la nueva iglesia provienen de donaciones de la iglesia católica de St. Lawrence en Tampa, Florida.