Martín Rosenzveig 162
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El fiscal especial para el esclarecimiento del ataque terrorista a la AMIA, Alberto Nisman, tenía varios planes para el futuro de la causa. Y uno concreto. Su cabeza no estaba ocupada sólo en la acusación contra la presidente Cristina Kirchner, el canciller Héctor Timerman, el diputado Andrés "Cuervo" Larroque y unos cuantos más.

Su obsesión era otra. Nisman estaba impaciente -desde su lejano dictamen en el que involucraba a los iraníes y Hezbollah- por interrogar a los sospechosos del atentado. Tenía muchas preguntas para hacerle a cada uno de ellos. Aseguró: "Estoy en algo que tendrá un impacto tremendo". ¿Más que lo del encubrimiento? "Distinto".

El acuerdo que el gobierno argentino concilió con Irán cambió de forma sustancial su trabajo. Pero -contrariamente a lo que se cree- en los últimos meses Nisman no se centró únicamente en la conspiración que mezcló petróleo y granos de trigo. Al fiscal le había quedado pendiente en su cabeza un desafío presidencial, lanzado ante los senadores y diputados nacionales el 2 de marzo pasado, durante la inauguración de la Asamblea Legislativa 2014.

"Elaboren un proyecto viable, lógico, jurídico, atado a las normas de derecho internacional, y estamos dispuestos" a revisar el pacto con Irán, prometió Cristina Kirchner. La Presidente quería que los legisladores le presentaran algún instrumento superador al pacto rubricado con Irán. Un mecanismo que permitiera sentar a los acusados del atentado de la AMIA frente al juez o el fiscal. El mismo planteo había hecho a la dirigencia de DAIA en Casa Rosada tiempo antes, sin resultados.

A Nisman, ese pedido presidencial en el Congreso no lo desacomodó. Por el contrario. Él y parte de su equipo comenzaron a trabajar sobre ese inmenso reto jurídico. Y tanto fue así que creen haber encontrado una posible salida al laberinto propuesto: "Parece que tenemos la forma para que declaren los iraníes". ¿Dónde? "En la Argentina". Estudiaba una jurisprudencia internacional por medio de la cual el régimen iraní no podría negarse a entregar a los sospechosos. "Si se niegan, quedan afuera de organismos internacionales. No pueden negarse", explicaba Nisman a allegados. "No puedo contar más", repitió.

De acuerdo al fiscal, todos los sospechados de haber participado del ataque terrorista de 1994 podrían sentarse para responder sus preguntas. Y podían hacerlo en Buenos Aires. Entre ellos se encuentra Mohsen Rabbani, nexo clave para concretar el Memorandum con Irán y prófugo buscado por Interpol bajo "circular roja".

Los tiempos para darle forma al dictamen y presentarlo ante el juez Rodolfo Canicoba Corral son ahora un misterio. Esa tarea quedó en manos del fiscal Alberto Gentili, reemplazante de Nisman.

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* Nisman había adelantado algo en una entrevista al canal de noticias TN