Telleldín: "Si la causa AMIA es de lesa humanidad, las del ERP y Montoneros también lo son"

 Nicolás Stulberg 162
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"Perdón por la demora, estaba en la pileta", se excusó Carlos Telleldín en la puerta del estudio jurídico de tres pisos que montó en Castelar. Habían pasado 20 minutos desde que el timbre sonó por primera vez. Luego de dos largas escaleras, el equipo de Infobae llegó a su oficina, sencilla, pero decorada como los estudios tradicionales, con muebles antiguos y paredes cubiertas de bibliotecas con cientos de anales judiciales que asegura consultar.

Telleldín conoció el cuerpo desnudo y sin maquillaje del poder político y policial. En su haber carga con la acusación de haber preparado la combi que supuestamente protagonizó el ataque a la sede de la AMIA en 1994, en el que murieron 85 personas. En una primera causa fue absuelto, pero la Corte Suprema revocó esa decisión y volverá a juicio oral. Hace 21 años espera un fallo definitivo, por lo que presentó una queja ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. También está procesado por recibir dinero del Estado para culpar a un grupo de policías bonaerenses. En el medio, estuvo 10 años y medio en prisión, se recibió de abogado y comenzó una exitosa carrera profesional que incluye varios casos de amplia difusión mediática.

Primero, los hechos. Según la

versión oficial y políticamente correcta

, el 4 de julio de 1994, Telleldín compró una Renault Trafic que se había incendiado. Esa misma noche le extrajo el motor y lo llevó hasta un taller, donde en los días siguientes fue colocado en la carrocería de otra camioneta de la misma marca que había sido robada al disc jockey Pedro Sarapura. También habría usado repuestos de un tercer automóvil. Seis días más tarde le vendió el vehículo a un tal Ramón Martínez, cuya verdadera identidad nunca se supo. Finalmente, el 16 de julio, la combi fue dejada en el estacionamiento "Jet Parking", en Azcuénaga el 900 de la Ciudad de Buenos Aires. Tenía en su interior entre 300 y 400 kilos de un compuesto de nitrato de amonio, aluminio, un hidrocarburo pesado, T.N.T. y nitroglicerina. Desde allí partió hacia algún lugar desconocido y finalmente a la sede de la AMIA. Y a las 9.53 se estrelló contra el frente del edificio el 18 de julio.


Si hay algo que caracteriza el dictamen del fiscal Alberto Nisman es que todas las pruebas que su defensa presentó a su favor las vuelve en su contra, porque dice que cometió una serie de actos para "preconstituir prueba" que lo desligue del ataque si la investigación se dirigía hacia usted.