AP 163
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Dos años son un camino largo a recorrer, aunque no lo parezca, en la coyuntura actual de la política de los Estados Unidos. Pero en esos dos años se definirán asuntos centrales: qué país recibirá en 2017 el presidente que suceda a Barack Obama y en cuáles temas se habrá tenido que mostrar como más sólido que sus competidores.

Candice Nelson, titular del Departamento de Gobierno y directora académica de The Campaign Management Institute de la American University, encuentra muy volátil la situación en Medio Oriente, y por ende imprevisible de aquí a dos años. No obstante, arriesgó ante Infobae: "Clinton fue secretaria de Estado, y si ella decide a competir, puede exhibir esa experiencia en política exterior que literalmente ninguno de los candidatos republicanos tiene".

Ella ve con optimismo el otro gran tema de 2016: "La economía parece ir en una dirección buena. Dependerá de quién sea el candidato demócrata, pero si es la ex senadora Hillary Clinton, ella puede construir a partir de eso: el presidente Obama asumió en una situación muy difícil y hubo ocho años de recuperación lenta pero firme. La gente la seguiría."

"La economía parece ir en una dirección buena"

En completa coincidencia sobre la economía como el desafío mayor, el profesor Thomas J. Whalen, del departamento de Ciencias Sociales de Boston University observó que "las cosas mejoran al punto de que dentro de un par de años podría haber empleo pleno, cuando comienzan las elecciones: si uno es un candidato y cree que el tema de la campaña será la recuperación económica, no tendrá mucho de qué hablar si hay empleo pleno. Un candidato republicano enfrentaría muchas limitaciones si la economía se recupera".

También él cree que el otro gran tema es la política exterior. "Existe la idea de que los Estados Unidos han perdido poder en el mundo, en especial con el surgimiento de ISIS y la pérdida de Crimea para Ucrania; también lo que sucede en los territorios de Irak y Afganistán". Aunque opinó que muchos candidatos van a basar su mensaje en estas cuestiones, los imaginó cuidadosos: "No creo que haya más deseo popular de enviar más tropas militares de los Estados Unidos para pelear en Medio Oriente en los años que sigan".

A Steven Greene, profesor de Ciencia Política en North Carolina State University, le gustaría poder preveer qué país recibirá el presidente que suceda a Obama: "Si lo supiera, probablemente pasaría más tiempo hablando con brokers de la bolsa que con periodistas", bromeó. "No conozco mucha gente que en 2006 haya previsto la situación que Obama enfrentó cuando asumió en 2009. Con esta aclaración, en este punto los mejores indicadores apuntan a que probablemente veremos un crecimiento económico bastante decente, que podría beneficiar al partido en el poder. También diría que se puede defender la experiencia en el poder ejecutivo de un gobernador, y que tal vez esa falta de experiencia originó en parte las dificultades que enfrentó Obama".

Whalen ofreció nombres que en su opinión estarían mejor preparados para recibir el país en 2017: "Uno tendería a pensar que Hillary Clinton sería la mejor para ese escenario. El otro candidato que se perfila mejor, Jeb Bush, no tiene la experiencia de ella, quien fue secretaria de Estado, senadora, primera dama de uno de los presidentes más populares del siglo XX". También cree que muy probablemente Obama dejará un país en mejor forma que el que recibió en 2008. "La economía, aunque crece lentamente, lo hace con solidez relativa, y puede estar orientándose a la prosperidad en dos años. Además, Medio Oriente: también hay tiempo para retirarse. Hay mucho debate alrededor de esto, pero es difícil pelearle a una agenda de paz y prosperidad".