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Suele decirse que los niños, al nacer, son como computadoras en blanco. Y que todo lo que se les "graba" en su infancia es un potencial del que harán uso a lo largo de toda su vida.

Y si se trata de dar alas a un niño para que aprenda a volar por sí solo, la escritura creativa es una herramienta que, inculcada desde edades tempranas, se graba a fuego para siempre.

Ese fue el norte que se puso el escritor y periodista español César Calero cuando decidió fundar un espacio para que niños y niñas de escuelas primarias de Buenos Aires den rienda suelta a su imaginación en su Gabinete de Historias.

Infobae habló con Calero para conocer los antecedentes en los que basó su proyecto y por qué eligió Buenos Aires para ponerlo en marcha.

¿Qué es Gabinete de Historias?

Gabinete de Historias es una asociación sin fines de lucro que ofrece talleres de escritura creativa a chicos de primaria de la ciudad de Buenos Aires. El proyecto surgió hace un año y medio aproximadamente y está inspirado en el modelo "826 Valencia", que creó el escritor Dave Eggers en San Francisco en 2002. Un modelo que tuvo muy buena recepción entre la comunidad educativa de los Estados Unidos y Europa. Eggers convirtió su estudio literario, ubicado en el número 826 de la calle Valencia, en el barrio de Mission, en un centro de escritura creativa, y conectó a escritores e ilustradores con los chicos de bajos recursos del barrio. Sus talleres creativos gratuitos pronto se hicieron muy populares y hoy ya existen ocho centros "826" en los Estados Unidos y más de diez en las principales capitales europeas que atienden a miles de alumnos cada año. Gabinete de Historias forma parte de la red "826" para desarrollar el modelo en español.

"Es muy gratificante ver que los niños se divierten aprendiendo"

¿Cuál es el objetivo?

La finalidad del modelo "826", en el que se inspira Gabinete de Historias, es desarrollar las habilidades creativas de los chicos. El sistema educativo tradicional, por diferentes razones, no atiende suficientemente en casi ningún lugar del mundo ese aspecto creativo en la formación de los más jóvenes. El talento creativo tiende a desaparecer si no se lo fomenta y estimula.

De ahí la importancia de ofrecer a los niños la posibilidad de desarrollar su capacidad creativa a través de una variedad de talleres que estimulen y mejoren su expresión narrativa. Ese impacto creativo será fundamental en su desarrollo personal y profesional.

¿Qué esperás del proyecto?

La primera fase del proyecto que lanzamos en Buenos Aires durante las últimas cuatro semanas fue posible gracias al auspicio de la Fundación SM. Gracias a su equipo de profesionales y a los recursos materiales que dedicó esta fundación al proyecto, la experiencia fue muy satisfactoria. Por los talleres de Gabinete de Historias pasaron más de 120 chicos de primaria de escuelas públicas de CABA. Con la ayuda desinteresada de escritores, ilustradores y voluntarios los chicos armaron sus propias historias y se llevaron un libro de su autoría a casa.

De cara al próximo año, esperamos contar con apoyo de instituciones públicas y privadas para dar continuidad al proyecto.

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¿Cómo surgió la iniciativa de implementarlo en Buenos Aires?

El modelo "826 Valencia" cuenta con réplicas en varios países e idiomas. En Barcelona existe un centro, Vox Prima, que imparte talleres en catalán. Pero hasta ahora no existía ninguna iniciativa en español. A principios de este año, nos contactamos con los centros de los Estados Unidos y Europa para familiarizarnos más con el modelo y viajamos a Dublín y Nueva York para conocer de primera mano la metodología.

Cuando le planteamos a Dave Eggers la intención de abrir un centro en Buenos Aires inspirado en el "826" nos comentó que para él, que había pasado alguna temporada acá, sería la ciudad ideal por su gran actividad cultural.

¿Qué devolución tenés de los chicos en estas primeras semanas?

Acabamos de finalizar los talleres y estamos esperando la devolución detallada de docentes y padres sobre la experiencia. Durante los talleres, sus primeras impresiones y las de los chicos fueron muy positivas. Es muy gratificante ver que los niños se divierten aprendiendo. Hay un componente lúdico en todos los talleres que despierta su imaginación. Sus relatos aparecen proyectados en una pantalla y un ilustrador va dibujando personajes alusivos a las historias que ellos van inventado con la guía de un escritor. Todo eso, y la atención personalizada que reciben por parte de voluntarios capacitados, los motiva a escribir como tal vez no puedan hacerlo en la escuela.

¿Existe la idea de ampliarlo al resto de país?

La idea es que el proyecto se consolide primero en Buenos Aires y a medida que vaya creciendo extenderlo, en la medida de las posibilidades, a otros lugares de la Argentina.