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Candy bar, fiestas temáticas, mesa dulce tematizada...un vocabulario que, de un tiempo a esta parte, es moneda corriente si de organizar un evento se trata.

Y en ese contexto, las tortas se volvieron el centro de atención de los eventos, casamientos, cumpleaños. Es prioridad que luzcan espectaculares y atraigan la atención de todos. Los haute couture cake designers, o diseñadores de tortas de "alta costura" como se los conoce llegaron para quedarse: tortas exclusivas, únicas, creativas y visualmente atractivas.

El término haute couture cake designers fue tomado del mundo de la moda y se refiere a una raza distinta de cake designers, aquellos enfocados en un segmento más exclusivo, de "alta costura" en tortas.

Se trata de tortas cuya confección requiere de hasta varias semanas de desarrollo y en las que se emplean muy diversas variedades de técnicas. La máxima para esta nueva tendencia es que "todo debe ser comestible". Nada de flores silvestres ni adornos plásticos. Cada flor, cada detalle, no solo luce exquisito al ojo, sino que se debe poder comer.

"Para la realización se considera primordial el uso de herramientas y materias primas de la mejor calidad, que permiten diferenciar el producto en su estética y sabor, y para eso se utiliza en su gran mayoría productos traídos del exterior", contó Silvia Favero, de Silvia Favero Cakes.

Pero, ¿qué tiene de diferente? "La diferencia radica principalmente en la aplicación del diseño -detalló la mujer, que se especializó en cursos diversos con Colette Peters y en la Pastry School of Chicago-. En la atención y prolijidad de los detalles, la delicadeza de los trazos y forma, la armonía de colores y proporciones y la calidad de los materiales. Pero también en las técnicas utilizadas y en el alto nivel de exigencia de los clientes".

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"Una torta de diseñador, al igual que un vestido de alta costura, es única, requiere el mismo nivel de exigencia de diseño y responde a los pedidos del cliente", enfatizó.

A la hora de elegir el estilo, la especialista señaló que "es mejor una torta completamente blanca y despojada de detalles con armonía de proporciones y prolijidad, que otra cargada de detalles o colores pero con carencia de estética".

No sólo para bodas, sino que cualquier tipo de festejo son una gran excusa para lucir una de estas obras de arte.

En Europa y los Estados Unidos, por ejemplo, este nicho ya está en desarrollo y son mercados en donde los cake designers ocupan un lugar tan relevante como un estilista o un diseñador de modas. El ejemplo más emblemático es la torta de bodas del Príncipe William con Kate Middleton, que recorrió los medios del mundo, realizada por una famosa artista británica y de la que luego se subastó una porción.

En nuestro país aún no existe un desarrollo tan marcado, pero poco a poco van a apareciendo. En este sentido, Favero sostuvo que "el consumidor argentino, si bien es de los más educados de la región, aún no se volcó a esta pequeña categoría. Sigue acudiendo a su pastelero. Los hay muy buenos, pero a la hora de comparar, se ve cuál es la que va a dar que hablar. Quienes encargan una saben que va a ser un punto focal de su evento. Inclusive en las fotografías".

Como les gusta decir, un cake designer no trabaja en una pastelería, sino en un "estudio de diseño". Cada torta es una creación totalmente original, un trabajo especializado que requiere mucho tiempo y un excelente gusto por la decoración.

Haciendo uso de materiales innovadores se ofrece al cliente la posibilidad de realizar diseños únicos como textos, flores, logos, formas, dibujos y telas. Hasta se puede imitar la tela del vestido de novia en azúcar. ¡Todo comestible!