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Que el desayuno es la principal comida del día ya es bien sabido por todos. Ahora, especialistas advierten que lo que se consume en esa primera ingesta es clave de cara a las actividades que la jornada presente por delante.

Al parecer, es especialmente importante consumir proteínas en el desayuno, ya que aumentan la atención y la concentración necesarias para el trabajo o la escuela, porque previenen la tendencia de las neuronas a activarse en forma errática o excesiva, como producto del estrés; y mejoran el sueño, así como el estado anímico.

Es que las proteínas tienen la particularidad de ayudar a equilibrar el azúcar en la sangre y proporcionar componentes básicos necesarios para la salud del cerebro.

El doctor Norberto Russo (MN 51137), médico investigador dedicado a la nutrición, explicó a Infobae que "según la nutrición neurobiológica, que favorece la actividad mental óptima, el estado de ánimo equilibrado y el peso estable con predominio de masa muscular, lo ideal es desayunar con una porción de hidratos de carbono que provenga de frutas, pero no como jugo sino como una pieza entera; y aumentar la cantidad de proteínas en esta comida".

En ese sentido, resulta vital incorporar quesos, yogur, leche, huevos, fetas de jamón, lomito o fiambre de pavo, salmón, atún, por ejemplo. "Si hay exceso de peso las proteínas deben ser magras siempre", aclaró el especialista.

Consultado sobre qué aportan las proteínas, Russo detalló que "las proteínas son, luego del agua, el componente más abundante en nuestro organismo, se las llama constructoras de tejidos porque están formadas por aminoácidos y los aminoácidos son elementos formativos indispensables". "Nuestro reloj biológico funciona inhibiéndose con la luz y activándose con la oscuridad -explicó-. La producción de melatonina y serotonina, dos neurotransmisores antidepresivos del cerebro, aumentan durante la noche y el pico más alto es al amanecer y consumir proteínas en el desayuno favorece, entre otras cosas, que se mantengan altas estas dos hormonas y también, la regulación de la glucemia en la sangre, lo que evita los antojos de dulce".

Tras asegurar que "la producción de cuerpos cetónicos que resulta de bajar el consumo de harinas refinadas y dulces es euforizante y los ácidos grasos estimulan la producción de serotonina", el especialista destacó que "si esto se mantiene en el tiempo, tiene un efecto estabilizador del estado anímico".

"Las proteínas contienen tirosina, un aminoácido importante para la síntesis de los neurotransmisores cerebrales; es el precursor de la dopamina, epinefrina y norepinefrina, que son fundamentales para equilibrar el estado de ánimo y la energía", sintetizó Russo, y subrayó: "El estrés tiende a agotar el neurotransmisor norepinefrina, y la tirosina es el aminoácido clave para reponerla".

El especialista señaló que el triptófano se encuentra también en las proteínas; "se trata de un aminoácido esencial que es precursor de la serotonina". Se encuentra en la carne, la leche y el huevo; y el aumento de la ingesta de triptófano es muy útil a fin de estabilizar el estado de ánimo, mejorar la claridad mental y el sueño.

De ahí que comer alimentos ricos en proteínas como pescado, pollo y carne de vaca también proporciona el aminoácido glutamina, que sirve como precursor del neurotransmisor GABA, que ayuda a estabilizar las células nerviosas porque disminuye su tendencia a activarse de forma errática o excesiva. "Esto significa que tiene un efecto tranquilizador en las personas que tienen problemas de temperamento, irritabilidad y ansiedad", aseguró.

Un ejemplo de desayuno

Una fruta cítrica + 1 infusión sin cafeína y una de estas opciones:

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    2 rollitos de jamón cocido desgrasado, pastrón, lomito o fiambre de pavo de buena calidad con 1 huevo revuelto, cocido en sartén antiadherente, o poché o duro

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    80 gramos de atún al natural o salmón con 2 bastones de queso port salut

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