El consumo de cigarrillos entre los adultos de Estados Unidos tocó el año pasado su menor nivel desde que se tiene registro. Cerca de un 17,8% de este rango etario fumó cigarrillos en 2013, una baja frente al 20,9% de 2005 y del 42,4% de 1965, cuando el gobierno de Estados Unidos comenzó a llevar el registro sobre el consumo de tabaco, dijo la agencia federal de salud.

Si bien el descenso continuo es alentador, Brian King, un asesor científico de alto rango de la Oficina sobre Consumo de Tabaco y Salud de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), dijo que la tasa no va rumbo a cumplir la meta federal de reducir la cantidad de fumadores a un 12% antes de 2020. "Necesitamos acelerar la magnitud del descenso", sostuvo el experto.

El uso del tabaco sigue siendo la principal causa de enfermedades prevenibles en Estados Unidos, provocando 480.000 muertes prematuras al año, según los CDC.

Además de la baja general entre los fumadores adultos, aquellos que siguen fumando diariamente están reduciendo el consumo, mostró el estudio de los CDC. Los fumadores estadounidenses consumieron un promedio de 14,2 cigarrillos por día en 2013, una baja frente a los 16,7 de 2005.

Los CDC dijeron que un mayor acceso a medicamentos y programas, que ayudan a los fumadores a dejar el hábito, han contribuido a una baja en las tasas de consumo de tabaco.

La región central de Estados Unidos tiene la mayor tasa de consumo de cigarrillos entre adultos, y la costa oeste la más baja, según el estudio. Las lesbianas, homosexuales y bisexuales adultos fuman cerca de un 50% más cigarrillos que los heterosexuales, agregaron los CDC.

¿También son cancerígenos?

Los vapores de los cigarrillos electrónicos contienen sustancias cancerígenas en cantidades muy variables que pueden superar las concentraciones del humo de cigarrillo tradicional, según un estudio japonés difundido este jueves.

De acuerdo con este documento sin conclusiones definitivas, los vapores absorbidos contienen entre otros a menudo formaldehído, un compuesto también llamado formol, que se considera favorecedor del cáncer, acroleína, glioxal (o ethanedial) y también metilglioxal.

"Las tasas varían considerablemente de una marca a otra e incluso para una misma marca, de una muestra a otra", destacaron los investigadores, que midieron las concentraciones de esas diferentes sustancias en cinco marcas (no citadas) de cigarrillos electrónicos.

"En una de las marcas analizadas, el equipo investigador encontró un nivel de formaldehído que llegó

hasta 10 veces más

que el contenido en un cigarrillo tradicional", explicó el científico Naoki Kunugita, que dirigió el estudio para el Instituto Nacional de Salud Pública que fue entregado al ministerio japonés de Salud.


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