Reuters 163
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Estados Unidos planea comprar armas para las tribus sunitas en Irak, incluidos fusiles AK-47, lanzagranadas y rondas de mortero en medio de la lucha contra los milicianos del Estado Islámico en la provincia de Anbar, según un documento del Pentágono preparado para el Congreso.


El plan de gastar 24,1 millones de dólares representa una pequeña fracción de la solicitud al Congreso de 1.600 millones de dólares para entrenar y armar a las fuerzas iraquíes y kurdas.


Pero el documento subrayó la importancia de que el Pentágono considere a las tribus sunitas en su estrategia general para frenar al Estado Islámico, y advirtió al Congreso sobre las consecuencias de no ayudarlos.


u$s1.240 millones se invertirán en las fuerzas iraquíes y u$s354,8 millones para las tropas kurdas

"No armar a los combatientes tribales seguirá dejando a las tribus que se oponen al ISIS reacias a enfrentar activamente al ISIS", dice el documento, usando la sigla del grupo que se ha hecho con el control de grandes partes de Siria e Irak y está ganando territorio en Anbar a pesar de tres meses de ataques aéreos liderados por Estados Unidos.


El texto dice que todo el apoyo de Estados Unidos fue dirigido "con, a través y por" el Gobierno de Irak, lo que sugiere que cualquier arma sería entregada a través de Bagdad, en línea con la política existente.


Destacó que las fuerzas iraquíes no son "especialmente bienvenidas en Anbar y otras zonas de mayoría sunita", citando su mal desempeño en combate y las divisiones sectarias.


El Ejército de Irak carga con un legado de divisiones sectarias en Anbar, región de población predominantemente sunita que está resentida con el gobierno del ex primer ministro Nuri al-Maliki -de mayoría chií- luego de que él ordenó a los soldados que despejaran los campamentos de manifestantes en Ramadi en diciembre del 2013.


La revuelta tribal que siguió a la medida provocó el ingreso del Estado Islámico en Faluya y Ramadi, donde las tropas de Estados Unidos habían enfrentado una dura resistencia de insurgentes sunitas, incluidos combatientes de Al Qaeda, durante su ocupación de Irak después de la invasión del 2003 que derrocó a Saddam Hussein.




Estados Unidos, que ha desplegado a una pequeña cantidad de asesores militares en la provincia de Anbar, espera que las tribus sunitas puedan posteriormente formar parte de una Guardia Nacional Iraquí más formal.


El documento del Pentágono también detalla 1.240 millones de dólares que se invertirán en las fuerzas iraquíes y 354,8 millones para las tropas kurdas.