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Ciudad de Dios

fue sin dudas una de las películas más importantes, mejor realizadas y más taquilleras de la historia cinematográfica de

América Latina

. Cuenta la historia de la favela que lleva ese mismo nombre y la vida de violencia que viven sus habitantes.


Estrenada en 2002, hace un año se lanzó el documental Ciudad de Dios: 10 años después, y muestra la vida de sus protagonistas en la actualidad, muchos de los cuales no pudieron salir de esa ciudadela de privaciones y marginalidad, y otros aprovecharon la inesperada y frugal fama para escaparse de los pasillos laberínticos de ella.


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El documental fue realizado por Luciano Vidigal y Cavi Borges. El primero participó de la película original en el reparto de los actores y vivió las frustraciones que se les generaba a medida que la fama se les escurría y no podían conseguir nuevos trabajos como intérpretes en series o películas. El trabajo ya fue presentado en Argentina, Francia, Alemania y los Estados Unidos, y en los próximos días será estrenada en Madrid.




Rubens Sabino da Silva fue preso un año después del lanzamiento del filme, cuando Ciudad de Dios ya era un éxito de taquilla mundial y sus actores gozaban de una popularidad mayúscula. En prisión le preguntaban qué hacía allí y él respondía: "Estoy preso porque estoy ahí dando batalla, no he ganado mucho dinero con la película. ¿De qué sirve haber participado de una producción conocida mundialmente y estar sin un centavo?" Rubens interpretó a Negrinho, un narcotraficante -uno más- de Ciudad de Dios.


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El de Jefechander Suplino sea quizás el caso más serio y lamentable. En la producción interpretó el papel de Alicate, uno de los delincuentes del clan Trío Ternura. Hoy está desaparecido. Con muchísimos problemas con las drogas, definido como "autodestructivo" por sus allegados, Suplino estuvo involucrado con el narcotráfico y se cree que podría estar muerto. Nadie sabe nada sobre él desde hace años.


Renato de Sousa hizo de Marreco, otro de los integrantes del Trío Ternura. Hoy trabaja en un taller mecánico, lejos de las luces del éxito. "No estaba preparado para aquel mundo y me acomodé. Sé que lo volveré a conseguir. Me gustó actuar, y el día que tenga otra oportunidad, intentaré dar lo mejor de mí, porque está bueno no ser yo mismo", dice resignado en el documental.


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Pero no todas las vidas de los protagonistas fueron tan mal. A Seu Jorge no le fue como a ellos y hoy es un reconocido compositor musical de Brasil y creador de bandas sonoras para películas. En el filme brasileño interpretó a Mané Galinha, cobrador de autobús cuya novia es violada y decide vengarse matando a Zé Pequenho. Años antes, a Jorge no le había ido mucho mejor que en la película. Su hermano menor fue asesinado durante una balacera y una matanza y debió vivir tres años en la calle. "Cuando vives en la calle no tienes una dirección, te quedas sin documentación. Dejas de ser persona", señaló en una entrevista dada al diario El País en 2008, cuando ya era un músico reconocido en Brasil.


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El caso de Alice Braga también fue rescatable. La mujer interpretó el papel de Angélica y fue la imagen de uno de los posters promocionales, en el que se la ve dándole un beso en la mejilla al Buscapé, Alexander Rodrigues en la vida real. Cinco años después participaría de un éxito mundial: Soy Leyenda, protagonizada por Will Smith.


Zé Pequenho, el temible y sangriento jefe narco de Ciudad de Dios, sigue trabajando como actor. Aunque, claro está, sin la misma fama y trascendencia. Leandro Firmino tiene ahora 36 años. "Trabajar como actor era improbable para un negro nacido en la favela, como yo. Eso era algo para los burgueses de la Zona Sur", dice en el documental.


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